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Gilberto Aceves, el pintor del dibujo ciego

CULTURA

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Sentado en su estudio, ubicado en la colonia Roma, el pintor Gilberto Aceves Navarro dibuja unas manos con su lápiz, realiza trazos suaves, lentamente. En este lugar tiene más de 50 años, mismos que los ha dedicado a “trabajar, trabajar y trabajar como un loco”. "Los trazos se tocan con los dedos, y se sienten en las tripas, la verdad es que yo dibujo en el aire", dice el artista de 86 años de edad, quien ha denominado a sus propios trazos como "dibujo ciego". Mientras realiza sus trazos, recuerda cuando trabajaba en este lugar con el pintor Marco Arce, quien se formó con él, "lo que me interesa que aprendan los artistas que están conmigo es que sean libres, profundos y metódicos, que tengan una necesidad imperiosa de trabajar, que trabajen todo el tiempo, que no dejen de hacerlo, que hagan una y otra vez la misma cosa hasta que se conviertan en la cosa misma". "Un cuate sin estilo", así se define el artista que perteneció a la generación de La Ruptura, que en los años 50 se opuso a la Escuela Mexicana de Pintura.   [caption id="attachment_282911" align="aligncenter" width="1024"] FOTO: Especial[/caption]   "Nos estábamos enfrentando a una tradición, al prestigio de los grandes de la cultura. A mí lo que me interesaba estaba muy lejos de esa escuela de pensamiento y por supuesto, de la academia". "Si tuviera un estilo estaría detenido en ese estilo...no me gusta clasificarme en nada, más bien diría que soy un pintor culto", dice mientras se levanta para dirigirse hasta la segunda habitación de esta casa para mostrar su amplia biblioteca personal, en donde hay cientos libros, en su mayoría de poesía: Carlos Pellicer, Cesare Pavese, Octavio Paz, entre otros. "Era un gran lector, ahora por mi edad ya no leo tanto, mis ojos me dijeron 'estáte quieto', ya no puedo hacerlo como antes pero este era de mis espacios favoritos. Entre sus libros se asoma una fotografía de Francisca de los Ángeles Navarro, su madre, una cantante de ópera. Cuando dibuja en este espacio le gusta escuchar la música de los grandes tenores "pero no por mi mamá, no escucho nada de lo que ella cantaba, debería hacerlo", confiesa. Escondido al fondo, casi como un tesoro, se encuentra un  cuarto en donde se encuentran reunidas todas sus obras. "Me encantaría que fuera un museo", dice. Actualmente su familia se encuentra gestionando una fundación que llevará su nombre y estará al resguardo de la obra de Aceves Navarro, quien confiesa que sus favoritos son sus autorretratos.     POR SCARLETT LINDERO