Haz tu denuncia aquí

Santiago Arau, el fotógrafo mexicano que sigue impresionado

CULTURA

·
Santiago Arau Pontones es un fotógrafo mexicano que, desde hace más de 10 años, documenta el aspecto y la evolución de la Ciudad de México por medio de fotografías y videos; algunas veces a ras de suelo y otras desde el aire volando un drone a casi 500 metros de altura. En su constante tarea, se ha encontrado paisajes únicos y perspectivas extraordinarias, pero el pasado 19 de septiembre tuvo que lidiar con una tragedia: el sismo que derribó más de 37 inmuebles en la capital del país. Declarado un “chilango orgulloso”, Santiago –de 37 años– nació en la colonia Campestre Churubusco, creció cerca de Coyoacán, después se mudó a San Jerónimo, un tiempo vivió en la delegación Cuauhtémoc y ahora en la Benito Juárez. Cuando estudiaba la preparatoria tuvo su primer acercamiento con la fotografía. Su padre le regaló una cámara réflex de 35 milímetros y nunca se imaginó que sería testigo de la transición a lo digital. https://youtu.be/GSU0CFZZEM8 Ahora, Arau lo mismo se sube al Pico de Orizaba, al volcán Popocatépetl o a un edificio de Reforma para poner en marcha su drone, el vehículo aéreo que no deja de producirle adrenalina, nervios y placer. Todo lo anterior, “sólo con el permiso de Dios”.
“Desde chico me apasionó la foto, y cuando mi familia y amigos comenzaron a reconocer mi trabajo, entonces decidí dedicarme a esto como una forma de vida. A mis maestros, compañeros y familiares les comenzaron a llamar la atención mis encuadres”.
Su proyecto permanente consiste en seguir una suerte de cuadrículas (una especie de Guía Roji) e ir volando y “planchando” todas las zonas de la Ciudad de México para que quede como un documento histórico y que las próximas generaciones puedan ver cómo lucía en estos tiempos. Pero su plan habitual se vio interrumpido por el movimiento sísmico de la semana pasada.  Santiago entró en una confusión cuando se percató del daño que el terremoto dejó a su paso. Pontones no sabía si ayudar a los grupos de rescate o comenzar a registrar los daños; finalmente optó por fotografiar zonas de desastre. “Ha sido muy duro, porque es complicado ir a lugares donde algunas personas murieron o perdieron todo lo que tenían. Pero algo dentro de mí me llamó a documentar esto. Lo decidí porque ya no era necesario mi labor con los grupos de rescate, afortunadamente la ayuda estaba desbordada, entonces pensé que mi trabajo era retratar lo que había sucedido. Esto también es dejar un legado diciendo que es una herida en una ciudad hermosa y que no es la primera vez que sucede y que tampoco será la última”. Al hacer la crónica en imágenes, el fotógrafo piensa que este desafortunado evento también forma parte de su proyecto, el cual ayudó a difundir información valiosa durante el desastre. Aunque normalmente cobra por hacer su trabajo, Santiago decidió poner su material gráfico totalmente gratuito al servicio de los medios de comunicación y de las personas en general. “Hay opiniones divididas sobre si debía o no hacer fotos, pero estoy convencido de que debe existir una memoria. En muchos lugares me decían que no era lo correcto. Muchas personas me pedían que no tomara fotos de sus casas, y otras hasta me metían a sus hogares. Hay que respetar las formas de pensar”. Santiago está consciente de que su trabajo implica riesgos, pero su ímpetu por retratar a una de las ciudades más extraordinarias, difícilmente es más grande que cualquier tragedia. DATOS Obtuvo mención honorífica por su tesis en la universidad: un documental sobre ilegales en Estados Unidos. Recomienda que antes de volar un drone, hay que preguntar y pedir permiso. 2013 fue el año en el que Santiago conoció el primer drone. 500 metros es la altura máxima a la que puede volarlo. 8 kilómetros es la distancia a la que puede alejarlo.   POR JULIÁN TÉLLEZ FOTOS: CORTESÍA DE SANTIAGO ARAU PONTONES