COVID-19, como telón de fondo

Venezuela denunció un supuesto complot para matar a Maduro

Columna Orbitando / Israel López Gutiérrez / El Heraldo de México

Mientras el mundo está volcado en una lucha sin cuartel contra la pandemia de COVID-19, algunos utilizan esta situación como telón de fondo para seguir adelante con sus propios planes e intereses.

En las últimas semanas, el gobierno de Venezuela movió todos sus recursos para denunciar ante el mundo cómo un supuesto grupo de mercenarios, contratados por el opositor Juan Guaidó, trataron de asesinar al presidente Nicolás Maduro.

Puede ser cierto o no lo que vociferan los chavistas, pero lo reprobable es el desmedido uso de recursos para denunciar el supuesto complot; esa estrategia permitió eclipsar la crisis sanitaria. ¿Cuántos contagios hay en realidad, muertos y recursos médicos? Se desconoce totalmente, para eso no hay recursos.

En el caso de Brasil, el presidente Jair Bolsonaro prefirió dejar que la pandemia entrara a su país ¡como Pedro por su casa!, a cambio de no frenar los flujos económicos con el fin de no trastocar los intereses de los suyos. Hoy es la segunda nación más contagiada del mundo.

Para tal efecto, cinco funcionarios de su equipo han caído: dos ministros de Salud, el de Justicia, la de Cultura y un jefe de la Policía, este último porque el muy osado abrió una investigación en contra de uno de los hijos de Bolsonaro por presunta corrupción. Los de Salud le dieron la espalda a su no plan de cuarentena, y la de Cultura de plano le hizo el feo.

Un infaltable en este grupo es Donald Trump, quien puja diario en Twitter para que se reabra la economía en EU, aunque eso conlleve que diga y haga disparates, como tomar diario hidroxicloroquina para prevenir el contagio.

El magnate busca a toda costa ser reelegido el próximo 3 de noviembre, y para tal efecto le urge un rival de peso y ese, en este momento, no es el demócrata Joe Biden. Por ello ha enfocado todas sus baterías contra China, culpándola un día sí y otro también de la crisis sanitaria mundial.

La verdad, China no es una perita en dulce, más bien, todo lo contrario. El presidente Xi Jinping conocía del brote en Wuhan un mes antes de informar a la OMS; luego de dar a conocer la crisis sanitaria optó por esconderse. Después, su equipo de política exterior lanzó una campaña de reposicionamiento, incluso con amenazas a países socios para que hablaran bien de la forma de enfrentar la pandemia en Beijing.

No sólo eso, en varios países se ha reportado la compra-venta de equipos sanitarios a sobreprecio (con amigos o conocidos) o de mala calidad, cómo sucedió con el ministro de Salud de Bolivia, sin la menor ética profesional.

Quizá el mundo todavía no tiene bien definido el rumbo que tomará para la era de la pos-pandemia. Lo que sí es claro, es que las dudas y la desconfianza siguen en aumento, sobre todo cuando tenemos al frente gobernantes que ante la crisis sanitaria muestran su personalidad más mezquina.

POR ISRAEL LÓPEZ

ISRAEL.LOPEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX

eadp

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