Toledo, el irascible

Es señalado por Morena de estar detrás de las agresiones contra los simpatizantes de Claudia Sheinbaum

CUARTOSCURO.
CUARTOSCURO.

Irascible, sociópata y mal amigo, así describen sus detractores del PRD a Mauricio Toledo.

Pasó de ser una joven promesa en la política a un generador de rencillas incontrolable. Y para muestra, hoy es el villano señalado de reventar los eventos que Morena organiza en Coyoacán, la delegación que él controla.

La precandidata de Morena, Claudia Sheinbaum, y el líder del partido en la CDMX, Martí Batres lo han señalado como responsable de las agresiones -en las que participaron empleados de la delegación-, pero aún no hay pruebas públicas contra él. Ese es su estilo.

La familia Toledo (padre, madre y dos hermanos) han hecho del territorio de Coyoacán su bastión político y fuente de ingresos. De manera consecutiva, en los últimos once años, Mauricio Toledo ha logrado hilar cuatro cargos.

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Saltó de diputado local a diputado federal; de ahí brincó a jefe delegacional; y ahora, otra vez, es legislador capitalino, presidente de la Comisión de Presupuesto, donde se decide la distribución de los recursos.

En 2015, en calles de Coyoacán, Andrés Manuel López Obrador hizo un breve perfil de Toledo. Recordó que fue testigo de cómo se inició en política y que le pareció un perfil prometedor de la izquierda a quien el dinero y el ansia de poder lo echaron a perder.

Desde sus años en el Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Sur (CCH–S), Toledo es conocido como El Tomate, por su sobrepeso y por la facilidad con la que se prende su tono rojizo en las mejillas ante cualquier emoción.

Es fácilmente irritable. Creció políticamente bajo la sombra de la corriente Nueva Izquierda, específicamente de Jesús Ortega. Los Chuchos lo adoptaron hace más de 20 años y Toledo experimentó la cercanía del poder. Fue soberbio y engreído, así lo recuerdan.

Adoptó un estilo rudo de hacer política, donde las amenazas se convirtieron en su sello. Sus compañeros de partido guardan en sus celulares mensajes de texto que han recibido y que almacenan como escudo para futuras ocasiones.

Toledo tiene una larga lista de facturas, propias y familiares. En mayo de 2014, su hermano, Nelson Toledo, fue exhibido en un video contando dinero y vales de despensa que presuntamente cobró a empleados gubernamentales, escudado en su cargo de subcontralor de Atención Ciudadana y Normatividad del Instituto Electoral local (IEDF).

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En junio de 2013, Eduardo Ramírez Vallejo, secretario particular de Toledo cuando era jefe delegacional, fue condenado a prisión por cohecho.

Solicitó, presuntamente a nombre de su jefe, tres millones de pesos al empresario Manuel Dacosta para retirar la clausura de la gasolinera. Ramírez Vallejo hoy está en Morena.

El padre de Toledo, de nacionalidad chilena, acostumbraba presumir en fiestas los logros de su hijo, incluso, hacía promesas a su nombre.

No es la primera vez que el grupo político de Toledo utiliza a personal de la delegación con fines partidistas, como quienes ahora son acusados de reventar los mítines de Sheinbaum.

En junio de 2015, funcionarios delegacionales, directores de área, subdirectores y jefes de Unidad Departamental (JUD), colocaban propaganda de Toledo y Valentín Maldonado, quien recientemente renunció como delegado para buscar una diputación local.

Así, Toledo ha sido reiteradamente acusado por corrupción, tráfico de influencias y de colocar a líderes vecinales en la nómina delegacional.

Entre los escándalos más sonados y mediáticos están la obra de Céfiro 120, donde el abogado de la constructora, Rodolfo Reus, acusó a Toledo de extorsionarlo para evitar la clausura de cinco torres.

Así, Toledo se formó políticamente, desde que su padre intercedía por él para que fuera un notorio activista en el CCH Sur, pero nunca le ayudó su carácter volátil.

Hoy presume que con la coalición Por la Ciudad de México al Frente (PRD, PAN y Movimiento Ciudadano) ganarán la Jefatura de Gobierno de la CDMX y su bastión delegacional en Coyoacán por otro trienio.

En su defensa, Mauricio Toledo acusó a la propia Claudia Sheinbaum de autosabotaje para desprestigiar su imagen.

Negó estar involucrado en agresiones a rivales políticos y —subrayó– que no le corresponde dar cuenta de supuestos funcionarios agresores, pues no es jefe delegacional, aunque conoce a algunos.

Estamos seguros de que Claudia Sheinbaum aprovechó estos hechos para desviar la atención ante la denuncia que presentaremos por el desvío de recursos públicos de Morena, a través del uso de vehículos y personal de la delegación Tlalpan, para la logística de sus eventos políticos, aseveró ayer.

 

Por Manuel Durán y Francisco Nieto 

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