Porros cimbran la UNAM

Una agresión contra estudiantes del CCH Azcapotzalco que se manifestaban pacíficamente en Rectoría, derivó en un movimiento estudiantil en busca de seguridad y mejores condiciones académicas

La comunidad universitaria articuló su movimiento de tal forma que Rectoría lo reconoció como legítimo. Foto: Pablo Salazar / El Heraldo de México.
La comunidad universitaria articuló su movimiento de tal forma que Rectoría lo reconoció como legítimo. Foto: Pablo Salazar / El Heraldo de México.

 

#Ataque

 

En el año en que se conmemoraron las cinco décadas del movimiento estudiantil de 1968, los estudiantes de todas las escuelas de la UNAM se movilizaron para exigir la desaparición de los grupos porriles.

 

Lo que inició como una manifestación pacífica para exigir mejoras académicas en el CCH Azcapotzalco, la tarde del 3 de septiembre, terminó en una agresión directa contra estudiantes por parte de un grupo de encapuchados con palos, tubos, petardos y piedras.

 

Por el ataque, Emilio, estudiante de la prepa 6, y Joel, alumno de la Facultad de Filosofía y Letras, tuvieron que ser hospitalizados debido a la gravedad de las lesiones. Un día después, Enrique Graue, rector de la UNAM, se pronunció sobre los actos de violencia ocurridos afuera de Rectoría y anunció la expulsión de 18 alumnos implicados en los hechos.

 

La baja académica alcanzó a 38 agresores. El ataque propició convocatorias a asambleas en planteles y la interuniversitaria, el paro de actividades en 32 escuelas y facultades, y movilizaciones a las que se sumaron otras instituciones académicas.

 

El 5 de septiembre se realizó la primera marcha. 30 mil estudiantes se movilizaron en Ciudad Universitaria, en donde entregaron su pliego petitorio que fue recibido por las autoridades universitarias.

 

Tras revisar videos se comprobó que los atacantes llegaron en camiones procedentes del Estado  de México. Por las agresiones se giraron 25 órdenes de aprehensión.

 

También debido al episodio violento, Teófilo Licona, coordinador operativo de Vigilancia UNAM, fue suspendido, ante las evidencias de la inacción durante el ataque.

 

En medio del paro, el 12 de septiembre, Graue acudió al CCH Azcapotzalco en donde escuchó las demandas de los estudiantes y firmó el pliego petitorio. Un día después conmemoraron la marcha del silencio ocurrida 50 años atrás.

 

Esa ocasión el silencio no tuvo cabida total y a viva voz los estudiantes exigieron acabar con la violencia contra ellos y la democratización de la educación. Estuvieron acompañados por líderes del Comité de Huelga del 68, padres de jóvenes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa y habitantes de San Salvador Atenco.

 

Poco a poco, los planteles levantaron la huelga hasta que se normalizaron las clases.

 

No obstante, en diciembre se registró una nueva agresión contra los universitarios. Alumnos de la Preparatoria 2 se manifestaban para exigir la destitución de la directora, Isabel Jiménez, un grupo de agresores lanzó piedras y petardos.

 

Esta vez la respuesta fue casi inmediata y se logró la detención de dos presuntos implicados en los actos, quienes fueron imputados por lesiones y daños a los estudiantes.

 

POR LIZETH GÓMEZ DE ANDA

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