Peatones, ciclistas y automovilistas, convivencia bajo riesgo

Ciclistas y peatones se ven y verán aún más comprometidos en su integridad entre las calles de Lieja, en la Juárez, hasta Arquímedes, en Polanco

Foto: Pablo Salazar
Foto: Pablo Salazar

Un conflicto de convivencia entre peatones, ciclistas y automovilistas está en puerta en el tramo de Lieja a Arquímedes, por Reforma, paso que conecta con Polanco, varios puntos de la ciudad donde el uso de la bicicleta es recurrente.

Debido el flujo vehicular diario y la inminente llegada de la Línea 7 del Metrobús, los ciclistas –provenientes del Centro, Juárez, Roma, Condesa, y Cuauhtémoc, entre otras colonias– que circulan cada día por allí, habrán de ir por la banqueta, vulnerando así la prioridad que gozan de los transeúntes.

Foto: Pablo Salazar

La falta de respuesta del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la propuesta presentada por la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) para usar el camellón central de Reforma como ciclopista, fue subsanada con la propuesta temporal por parte de la dependencia titulada por Tanya Müller: ocupar las aceras.

El carril en el que antes se priorizaba a ciclistas y autobuses será exclusivo para el Metrobús; incluso junto a las señales de tránsito que antes indicaban que era espacio también para bicicletas, ahora aparece una señal que les prohíbe el paso.

Foto: Pablo Salazar

Cada día transitan por esa zona poco más de tres mil ciclistas, un promedio de 2.6 personas por minuto –según constató El Heraldo de México–, quienes optaron por ese como su medio de transporte.

Moisés utiliza esa ruta para ir de Masaryk a Reforma por ser el trayecto más corto. Aunque aún no implementan el carril temporal por la acera, él, como muchos otros, ya lo usan por seguridad.

“Sé que se trata de una invasión al espacio peatonal, pero también es un problema que tenemos los ciclistas que no tenemos un espacio seguro para nosotros”, señaló.

Foto: Pablo Salazar

Ángel Moreno también atraviesa con frecuencia ese trayecto y asegura que los automovilistas no ceden el paso, ni tienen consideración con los ciclistas.

En tanto, los viandantes aseguran que las bicicletas no deben circular por la acera, ya que pueden ocasionar un accidente.

“Las banquetas están diseñadas para quienes vamos caminando y que las invadan las bicicletas me parece una falta de respeto”, opinó Lorena, quien trabaja cerca del Auditorio Nacional y prefiere hacer el trayecto a pie.

Urbanistas y expertos en ciclismo dijeron a este diario que la solución planteada por la Sedema, no sólo viola el Reglamento de Tránsito, sino que muestra falta de armonización y gestión en los proyectos de movilidad del gobierno.

Foto: Pablo Salazar

Areli Carreón, alcaldesa de la bicicleta en la capital, consideró irresponsable que el INAH no emita una opinión, sea favorable o no, que permita a la autoridad tomar una decisión definitiva para resolver el conflicto de movilidad en el área.

Asimismo, consideró un despropósito trabajar para fortalecer una cultura vial en la que las propias dependencias autoricen las violaciones a la norma.

“Si haces esto eres el primero que está inhibiendo una convivencia pacífica entre todos los ciudadanos”, señaló.

En esa zona, dijo, se ha registrado la muerte de al menos tres personas en los últimos años, la más reciente ocurrió en 2015, cuando un autobús atropelló a Montserrat Paredes, usuaria de ecobici.

“El flujo de personas que transitan por la zona es muy alto, es indispensable que se haga una obra que no sea un parche ni nada improvisado, sino algo acorde a lo que marca la normativa”, añadió.

Bernando Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo, estimó que el último recurso por parte de las autoridades debería de ser, precisamente la propuesta temporal de la Sedema, que es usar las aceras para los ciclistas.

“No es recomendable que peatones y ciclistas estén en el mismo espacio, sobre todo, pensando en ciertas horas pico, por la mañana o por la tarde”, explicó.

Para el arquitecto y ciclista de competencia y urbano, Edmundo Morales, una alternativa sería compartir el carril de Metrobús, y mediante bahías permitir la salida coordinada de los ciclistas cuando transite el vehículo público.

Asimismo, consideró que “mandar a los ciclistas a los camellones es enviar un mensaje erróneo a los automovilistas. Es una forma de exclusión de los ciclistas”, concluyó.

Números

  • 13 ciclistas cada 5 minutos circulan por la zona.
  • 6 ciclovías se preveía desarrollar este año.
  • 77% cree que las calles no son seguras.
  • 6 ciclistas murieron atropellados en la CDMX en 2017.
  • 1.2 mdp cuesta cada kilómetro de ciclovía.
  • 1% de la infraestructura es dedicada a ciclistas, según ITDP.

Por Lizeth Gómez De Anda

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