La CDMX perdió 90% de su movilidad

Bastó medio siglo para que la capital sufriera un fenómeno que hoy la define: la ralentización

CUARTOSCURO.
CUARTOSCURO.

Durante los 70, un automovilista conducía a 62 kilómetros por hora en promedio.

Hoy, la media es de seis kilómetros por hora, 90.4 por ciento menos que hace 50 años.

El crecimiento poblacional y sus complicaciones, entre ellas la explosión del parque vehicular, neutralizaron la multiplicación de vialidades concretadas por los gobiernos locales, así como la proliferación de opciones en el transporte público.

Moverse en la metrópoli se fue complicando con el correr –ése sí– del tiempo.

El fenómeno de la ralentización, concepto que no figuraba en el léxico común de los capitalinos, se hizo constante en una ciudad donde 85 por ciento de sus vialidades primarias tienen una fluidez ineficiente.

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Fue durante la década de los 90, cuando una parte –todavía marginal– de los habitantes de la Ciudad de México volteó hacia opciones más limpias y eficaces para transportarse y moverse a más de seis kilómetros por hora, con los riesgos que ello implica.

Usuarios de la bicicleta se multiplicaron por todos los rumbos de la ciudad. Hoy en día, tan sólo para ir a su trabajo o escuela, 500 mil recurren a este medio de transporte.

FUTURO DESALENTADOR 

Pese al desarrollo de infraestructura vial experimentado en los últimos 20 años, parece tener fechas fatídicas.

Si el parque vehicular mantiene su actual crecimiento, es decir, 5.3 por ciento anual, un par de años bastarían para que la movilidad de hora pico se normalice, según el Diagnóstico de movilidad en la Ciudad de México: El impacto del crecimiento vehicular, reelaborado por el Instituto de Investigaciones Parlamentaria, que estima que para 2020 habrá nueve millones de vehículos en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Una paradoja salta a la vista: el uso del vehículo representa solamente 30 por ciento de los viajes que se hacen en la megalópolis, que cuenta con una red vial de 10 mil 200 kilómetros, de los cuales nueve por ciento corresponde a vialidades primarias. El resto, 930 kilómetros, son de arterias principales, ejes viales y vías de acceso controlado, pensadas para dar mayor fluidez al tránsito.

 

Por Lizeth Gómez de Anda

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