Inequidad lleva a contender a Salomón Chertorivski

Un más justo reparto de la riqueza y la accesibilidad del agua urgen a la ciudad

Foto Édgar López
Foto Édgar López

La inequitativa distribución del ingreso es uno de los dos problemas que más agobian a la Ciudad de México, que paradójicamente, hoy produce más riqueza que nunca.

Salomón Chertorivski, quien fungió como negociador en la reforma constitucional que desvinculó el salario mínimo al pago de trámites administrativos y así aumentarlo, encontró en esta causa el impulso para ser candidato a la Jefatura de Gobierno.

Cuando había ganado la política, la negociación, que da paso a una reforma constitucional aprobada por unanimidad en favor de la gente que trabaja y que menos gana; en ese momento, 2015, dije: ‘Hay que entrarle con fuerza a la política’, revela a El Heraldo de México.

El ex secretario de Desarrollo Económico capitalino está convencido de que en el país y la ciudad existen las condiciones para aumentar el salario mínimo a 186 pesos diarios, lo necesario para sostener a un adulto y un dependiente.

Se puede hacer ya, lo que falta es política, negociación con los actores que todavía están necios en el ‘no se puede’, asegura.

Está convencido de que se puede pensar, incluso, en un salario mínimo para la ciudad, que no requiera aprobación federal para actualizarse.

Chertorivski, precandidato del sol azteca, afirma que una de las principales premisas de su ideario es que el trabajo debe ser la fórmula para no vivir en pobreza.

Alguien que trabaje en el mercado formal tendría que poder vivir en dignidad y eso no pasa ahora.

–¿Por qué buscar una candidatura?

–Soy capitalino, aquí nací, amo profundamente esta ciudad. Pero esto no basta, tengo las credenciales, 19 años de servicio público en los que en cada una de las responsabilidades que he asumido, hay resultados medibles, concretos, en beneficio de la gente. Sé cómo administrar, sé cómo implementar política pública.

–¿Por qué con el PRD?

–Hay un Frente en donde está el PAN y MC. Yo trabajé con el PAN como secretario de Salud. La convocatoria del PRD, afortunadamente, abre un capítulo para ciudadanos, para no militantes y eso es lo que me dio la posibilidad de buscar contender sin ser afiliado a ningún partido. Lo tengo que decir con toda honestidad: no soy un político, he sido servidor público, nunca he sido legislador.

–¿Hay alguna corriente en el interior del partido que le brinde su respaldo? 

–Vamos a empezar el diálogo; serán dos meses de, aspiro yo, poner nuestras propuestas en la mesa y contrastarlas. A partir de ello espero que los militantes y la ciudadanía opinen y determinen quién tiene las posibilidades de gobernar esta ciudad que no es fácil.

–¿Se considera progresista y de izquierda?

–Comulgo profundamente con la idea progresista y de izquierda. Así estoy formado. En Acción Nacional el programa más de izquierda que se ha hecho es el Seguro Popular y yo lo implementé. Estoy formado en la izquierda, pero lo que más me gusta ahora es esta posibilidad de hacer que converjan las ideas comunes que pueden hacer al país diferente.

–¿Hay posibilidad de unidad en el Frente pese a las diferencias de pensamiento? 

–Cuando fuerzas que aparentemente tienen ideologías muy diversas encuentran sus comunes denominadores, es que se dan las posibilidades de cambios reales. Un ejemplo: en 2014 la coalición que lleva a Angela Merkel al poder es con la izquierda. Gracias a esa coalición fue que por primera vez en la historia de Alemania se estableció el salario mínimo. Dos fuerzas que parecían opositoras convergen en beneficio de la gente.

–¿Hay un nuevo perfil de gobernante ciudadanizado? 

–El primero fue Miguel Ángel Mancera, él había sido servidor público mucho tiempo. Creo que es un buen momento para que ciudadanos capaces puedan hacerlo.

–Mencione dos problemas fundamentales de la ciudad y sus propuestas.

–Uno es el agua. En el oriente de nuestra capital donde vive la mayoría –en términos absolutos– de personas en pobreza, es en donde más falta agua de manera constante. Tengo un plan para invertir en la infraestructura necesaria para lograr una política de fuga cero y una nueva cultura del cuidado del agua por parte de los ciudadanos, que pueden hacer posible que, en ninguna casa, por más humilde que sea, falte el agua. Otra, la que más me quema por dentro, es la distribución del ingreso. Tenemos que seguir en la batalla que inició Miguel Ángel Mancera por el incremento del salario mínimo.

–¿Entre quién ve la contienda de 2018?

–Voy a contender con Claudia Sheinbaum. Ganando el Frente la competencia va a ser Sheinbaum. El PRI no tiene nada en la capital.

–¿Su percepción de la disputa para la candidatura? 

–Contrastaré las propuestas y mostrar que tengo mejores capacidades para concretarlas.

–¿Y Claudia Sheinbaum?

–Llegará el momento de debatir. Trabajamos muy bien cuando ella fue delegada de Tlalpan en los programas de la Sedeco, pudieron aterrizar de manera eficiente. Sin embargo, tengo diferencias de las decisiones que tomó como Secretaria de Medio Ambiente.

–¿Cómo evitar las descalificaciones?

–Poner las propuestas por delante da la posibilidad de no caer en la tentación de usar adjetivos. Cuando se llega a los adjetivos para descalificar, perdemos todos. Discutir lo que pensamos no es pelearse.

 

 

Por Lizeth Gómez de Anda

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