Cosificó a su víctima

Experta de la UNAM señala que este tipo deagresores pueden cometer actos de barbarie, aun más si presentan rasgos de psicopatía

15 feminicidios en 2019, con arma blanca. Fotos: Cuartoscuro

Entre los rasgos que caracterizan a los feminicidas están la cosificación y deshumanización de sus víctimas.

En este proceso, el agresor es capaz de cometer actos de barbarie, más aun si presenta características de psicopatía, consideró Feggy Ostrosky, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM.

Al hacer una aproximación a distancia del feminicidio cometido contra Ingrid Escamilla, la académica señaló a El Heraldo de México que los casos se presentan como parte de la falta de valores y respeto al género humano.

(Para él, la víctima) no es una persona, y si no es una persona, le puede hacer todas estas barbaridades… y tiene rasgos de psicopatía, un trastorno de personalidad relacionado con que no tengas compasión por los otros y que tengas desinhibición y búsqueda de novedades, dijo.

Erick Francisco N fue capturado ensangrentado, luego de golpear, acuchillar y desollar a Ingrid, con quien había discutido.

Ostrosky comentó que generalmente personas como Francisco viven en un entorno, en donde la mujer es tratada como objeto, y en sus relaciones ven y se comportan con sus parejas de la misma forma.

Es un crimen de un señor que piensa que ella es una pelota o una silla, y a una pelota o a una silla la puedes patear, golpear y dañar, y entonces deshumanizas a la mujer, puntualizó la especialista.

En ese contexto, la académica consideró o que las autoridades deben avocarse a implementar programas para prevenirla.

Organizaciones civiles coincidieron con ella y pidieron implementar programas para prevenir este flagelo, que se puedan aplicar a hombres y mujeres.

Susana Vallina, coordinadora de comunicación de Vifac, institución que apoya a mujeres en situación vulnerable, señaló que han fallado las políticas públicas para combatir la violencia de género, y más que dinero, lo que se requiere es empoderarlas para ser autosuficientes.

En la Red de Información de Violencia contra las Mujeres de la Ciudad de México, hasta el 30 de noviembre de 2019, había registradas 31 mil 340 víctimas de violencia familiar.

Hay que fortalecerlas, acompañarlas y darles las herramientas necesarias para que puedan tener un plan de vida, que puedan ser capaces de tener un empleo o un autoempleo, porque con políticas asistenciales no va a lograrse mucho con ello, subrayó.

María Teresa Repiso, de 36 años, quien recibió apoyo de la fundación Casa Gaviota, expuso que es primordial la ayuda emocional.

Después de cinco años, dijo la parte fundamental que le ayudó salir adelante, fueron las terapias, que le permitieron tener confianza para incluso terminar la preparatoria y pensar en estudiar la licenciatura.

POR ALMAQUIO GARCÍA

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