Justicia para Fátima

La Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, ordenó redoblar esfuerzos para garantizar la verdad en el asesinato de la pequeña, y seguridad a todas las mujeres

UN DÍA ACIAGO. Familiares, amigos y vecinos externan su dolor frente al féretro de la pequeña Fátima en la casa familiar. Foto: Leslie Pérez

Fátima era una niña que se preocupaba por los demás. No le gustaba que nadie padeciera dolores ni sufrimiento. Buscaba ayudar a su prójimo de algún modo para hacerlo sentir bien.

Desde muy pequeña soñaba con ser médica para ayudar a la gente. También decía que quería ser millonaria para darle cosas a los niños para que no sufrieran y no estuviesen en la calle. Siempre pensaba en todos, antes que en ella.

Cuando a sus compañeros no les daban dinero para gastar, o no tenían para comprarse algo en el recreo, la niña les llevaba algo o compartía lo que tenía.

Karla, su hermana de 18 años, la recuerda nostálgica, como una niña muy tierna, un angelito, si, un angelito de este mundo.

Entre sollozos, la joven platicó a El Heraldo de México que cuando Fátima veía por la calle a un señor en silla de ruedas lo ayudaba a cruzarse la calle y a subirse a la banqueta.

Si veía a alguien a quien se le caía algo, no era como los demás niños, que decían ‘esto es mío’. Ella corría a devolverlo a su dueño, rememoró.

A la pequeña le encantaba el chocolate. Era su dulce favorito. También le gustaban mucho los juguetes y tenía muchas muñecas, aunque su juguete favorito era un hule espuma que se encontró en la calle. Le llamaba Esponjoso y lo traía para todos lados.

A veces se enojaba porque no podía atraparme cuando jugábamos correteadas, aunque realmente Fátima se reía por todo. Era una niña muy sencilla con la que hablaba de lo que les pasaba en la jornada, y los últimos días.

Fátima ponía mucha atención en que su mamá, quien se dedica a vender chocolates, le llevara uno para sentarse a comérselo en la banqueta frente su casa.

Mujeres y hombres avecindados en Tláhuac montan una velada luctuosa en calles de la alcaldía. Foto: Leslie Pérez

CLAMOR DE JUSTICIA

El grito de Justicia se escuchó en reiteradas ocasiones a las afueras del Instituto de Ciencias Forenses.

Es todo lo que pido, exigió María Magdalena Antón Fernández, madre de Fátima, en presencia de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien la miraba expectante.

La mujer rechazó hablar con la mandataria. Aquí está la doctora Claudia Sheinbaum, se le dijo a María Magdalena. No voy a hablar con ella, ok, no tengo nada que hablar con ella, contestó la mujer.

Antón Fernández insistió en que se debe esclarecer la muerte de su hija, no sólo por ella, sino por todas las mujeres que han sufrido una situación similar.

Entre gritos de Fátima escucha, ésta es tu lucha, vecinos de la colonia San Sebastián recibieron el cuerpo de la niña de 7 años.

Fue de las 18:30 horas, cuando la camioneta de la Funeraria Elizalde se estacionó cerca de la humilde vivienda, en donde ya había flores, globos y coronas.

María Magdalena agradeció el apoyo de todas las personas que acudieron a despedir a Fátima.


CANCELA AGENDA DEL LUNES

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, canceló su agenda pública del lunes para estar atenta al caso de Fátima.

Sheinbaum estuvo presente en el Instituto de Ciencias Forenses de la ciudad, donde se encontró con la madre de la menor, previo a la entrega del cuerpo.

Hubo un reclamo por la tardanza para determinar la situación de su hija.

Es indignante, aberrante, doloroso que alguien sea ca- paz de herir a una niña; este crimen no va a quedar impune.

La SSC y la FGJ trabajan con todas sus energías y personal para encontrar a los culpables y llevarlos ante la justicia, escribió en su cuenta de Twitter.

La mandataria capitalina tenía programadas diversas actividades en la alcaldía Azcapotzalco. / POR MANUEL DURÁN

POR ALMAQUIO GARCÍA CHAGOYA

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