Xipe Tótec abre su templo

Patrick Johansson indica que El Zapote ayudó a definir la ubicación de su culto en el altiplano central y no en México- Tenochtitlán

Xipe Tótec tenía dos rituales importantes: el desollamiento de hombres y el de mujeres
Xipe Tótec tenía dos rituales importantes: el desollamiento de hombres y el de mujeres

El hecho de que un centro ceremonial tan importante haya aparecido en Puebla y no en México, puede atribuirse, de acuerdo con el especialista Patrick Johansson, a que el zapote abunda en el valle de Puebla y que Xipe Tótec era una deidad relacionada con este árbol. Piso y asientos de los participantes en cada ritual del Desollado estaban hechos de hojas de zapote por lo que contar con el recurso cerca era una consideración importante para establecer un centro ceremonial.

De acuerdo con el académico, este asentamiento se perfila para ser el máximo adoratorio conocido de Nuestro Señor de los Desollados, una deidad no tan popular en la actualidad, pero de gran importancia en el panteón azteca. Incluso, Es posible que ese templo fuera un lugar de peregrinaje para sus devotos, comentó.

El gran tamaño de los monolitos que se encontraron en el sitio arqueológico de Ndachjian, municipio de Tehuacán (Puebla), pone de manifiesto la importancia de ese santuario en la cultura prehispánica, indica el historiador.

La supremacía de esta deidad radica en su vínculo directo con la agricultura y la fertilidad. En el contexto ritual, los que morían desollados iban a un lugar que se llamaba Cincalco, Lugar de la casa del maíz; desde ahí, la muerte tenía un lazo con la vida simbolizada en el maíz.

Xipe Tótec tenía dos rituales importantes: el desollamiento de hombres y el de mujeres, este último siendo el más significativo por los símbolos que manejaba: la sacrificada representaba a la diosa Toci, Nuestra Abuela la Tierra, que iba a cambiar su piel gastada por una nueva, representando el cambio de las estaciones.

Un joven sacerdote vestía la piel de la mujer vieja y luego iba por su hijo, Cintéotl, el dios del maíz, quien llevaba una máscara hecha con la piel del muslo desollado. Muslo y Luna tienen en náhuatl el mismo nombre: meztli, por lo que todo el rito se relaciona con la fertilidad, la agricultura, el alimento y la abundancia, ­puntualizó.

Esta dualidad entre la diosa vieja y el dios joven nos deja ver a una deidad andrógina, porque dentro de la visión prehispánica, ambas energías confluyen en la vida. Además, en en la representación había unos jóvenes luchadores que arremetían contra el Desollado, quien les espantaba corriendo hacia ellos, era una escaramuza entre el dios recién vestido y los guerreros.

Un grupo de pobres conservaban la piel y con ella iban a pedir limosna; la gente no les podía negar comida, maíz y tamales, porque estas personas iban representado a la divinidad. Lo que muestra un concepto agrícola de fertilidad y abundancia social.

Xipe Tótec es una divinidad que se relaciona con Tláloc, quien también recibía pieles de desollados como ofrenda. Ambos tenían el culto de aquellos que padecían enfermedades de la piel.

Nuestro Señor de los Desollados también era el patrono de los orfebres, en un lógica certera, ya que los sacerdotes de Xipe se adornaban, se vestían, con la piel de las víctimas, y ¿qué hace un orfebre, sino ataviar los cuerpos?

Por Carmen Sánchez

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