Venegas reestructura memorias

La fotógrafa Yvonne Venegas explora el archivo de su padre José Luis Venegas, un acervo construido de la identidad de la sociedad, cuya vida oscilaba entre San Diego, California y Tijuana, sin una frontera aparente

42 Impresiones originales se expondrán. Foto: Nayeli Cruz
42 Impresiones originales se expondrán. Foto: Nayeli Cruz

Reestructurar la memoria de quienes somos a partir de quienes fuimos. Es la premisa de la fotógrafa Yvonne Venegas (Long Beach, 1970), al explorar el archivo de su padre José Luis Venegas, también fotógrafo. Un acervo analógico construido de la identidad de la sociedad tijuanense de los 70 y 80; una sociedad cuya vida oscilaba entre San Diego, California y Tijuana, sin frontera aparente.

En ese acervo de cientos de negativos conservados en bolsas de plástico, la artista halló imágenes con aparente error que, en realidad denotan la intimidad, la vulnerabilidad y la fragilidad de jóvenes, a veces adolescentes, minutos antes de contraer matrimonio. En esas imágenes se miran muecas o guiños que dan cuenta de quiénes eran y, probablemente, quiénes son ahora esos matrimonios transfronterizos.

La investigación resultó en Días únicos: el estudio y su archivo, que se inaugurará en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC); se trata de una recreación del estudio de José Luis Venegas montado en Tijuana en 1972, y 42 impresiones de negativos de diversos momentos de las bodas que registró, pero consideró no propios para recordar. Cuatro décadas después, su hija se reapropia de estos instantes de transformación.

Lo que estoy buscando es la historia que se ha formado a partir de una formulación de recuerdos estables. En los 70, mi papá no era un fotógrafo tan hecho, y también eso me ayuda a encontrar esos momentos que parecen inservibles, pero hablan de la vulnerabilidad que es parte de lo que nos ayuda a crecer, refiere la artista egresada del International Center of Photography, en Nueva York.

Cuando Venegas comenzó a explorar el archivo, especializado en eventos sociales, encontró interesante la metodología para registrar los matrimonios. Sólo son 25 imágenes de todo un suceso. En ellas, José Luis Venegas hacía memoria. Pero para lograrlo debía hacer decenas más fallidas. Y ésas son las que la artista retoma para hacer una remembranza de una sociedad en construcción y de su propia infancia.

La cuarentena de fotografías que se expondrán no muestra a una pareja perfecta, sino el instante que nadie quiere recordar. El de mayor vulnerabilidad. Los protagonistas –dice Venegas– para mí son los errores, pero entre comillas porque es una búsqueda que siempre he tenido en mi trabajo, encontrar los momentos que oscilan entre el acierto y el error donde siento que hay vida, eso me emociona.

Explorar el archivo familiar –que trajo de Tijuana a CDMX– implicó también para Venegas hallar paralelismos entre las fotogs de su autoría y las de su padre. Y el mayor cruce en el trabajo de ambos es la manera de hacer retrato, confiesa la artista quien también prepara una exposición en la Galería de Arte Mexicano.

Venegas aprendió en la infancia que una buena fotografía no sólo necesita una cámara profesional, sino establecer empatía para entrar a la intimidad de las personas, esa misma que halló en las imágenes de su padre y que ella busca en su trabajo artístico.

La intimidad que su trabajo es el momento en que hay un contacto visual entre el papá de la novia y la hija en el fondo de una imagen donde una señora era la protagonista. Eso me funciona porque habla de las personas.

POR SONIA ÁVILA

abr

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