Usan al arte para interactuar con la ciencia

Con piezas interactivas, artistas y filósofos cuestionan temas básicos de evolución a través de la tecnología más actual en el Centro de Cultura Digital

INVESTIGACIONES.
Los visitantes pueden
vivir las experiencias
que tuvieron los
creadores. Foto:  LESLIE PÉREZ
INVESTIGACIONES. Los visitantes pueden vivir las experiencias que tuvieron los creadores. Foto: LESLIE PÉREZ

¿El ambiente puede modificar la composición genética de los seres vivos? Esta pregunta la responde un grupo de artistas que elaboraron diferentes artefactos interactivos donde unen ciencia, arte y tecnología.

La exposición festival Espacios de especies reúne a creadores nacionales y extranjeros que trabajan sus temas desde el foro que abrió el grupo Arte+Ciencia, integrado por académicos de la UNAM y bajo la curaduría de la filósofa, investigadora y artista María Antonia González Valerio.

La experta explica que nos movemos, vivimos en el espacio, se cuestionan, pero, ¿cómo nos enfrentamos a éste? ¿Cuáles son las condiciones con las que operamos en el espacio? No hay nada que pueda pensarse fuera de éste, aunque estemos más concentrados en las cosas que en las circunstancias en que aparecen.

 

Quisimos poner el espacio en un primer plano y pensarlo desde el cruce con la Biología. Buena parte de esta ciencia trabaja con la genética y otras disciplinas genómicas, que se centran en las ideas de herencia y evolución, a partir de la información del código genético, como si éste estuviera o se transmitiera al margen de las circunstancias.

El ejercicio les permitió poner nuevamente en debate la idea del determinismo genético, pues, a través de sus investigaciones, han podido apreciar cómo los organismos adquieren cualidades, adaptándose o no, a condiciones del medio ambiente. Tal es el caso de la obra Lygophilia (2018), de la artista eslovena Robertina Šebjani, quien tomó dos especies mitológicas: el ajolote y el proteus esloveno, ambos organismos en peligro de extinción que son un ejemplo de evolución paralela y endémicas, que se esconden de la luz para perpetuar sus características. Estas especies han mostrado una longevidad extraordinaria como sus habilidades regenerativas, de acuerdo con la información curatorial.

Creemos que los contextos, entornos y espacios intervienen en el desarrollo y la evolución del organismo, que éste no depende exclusivamente del código genético encapsulado y transmitido, sino que éste se ve afectado y alterado por las circunstancias y los entornos, de acuerdo con González Valerio.

Si bien es un tema de la Biología contemporánea, pensado desde el arte, pone a los seres vivos en su relación con el entorno. El punto central de este debate se resolverá cuando la ciencia descubra si esos caracteres adquiridos por causa del medio ambiente son heredables.

Sin embargo, el tema más delicado es el estudio de los casos humanos porque, si bien el tema no es nuevo y se estudió en plantas y animales durante todo el siglo XX, cuando se habla de personas, se tocan temas de biopolítica y hay que ser cuidadoso, señaló.

Por ejemplo, si dijéramos que el entorno y las circunstancias modifican el desarrollo del organismo y esto se traduce en herencia genética, podríamos hablar de eugenesias, ya que aquellos seres humanos que han crecido en un ambiente enriquecido, genéticamente terminan siendo mejor adaptados, más fuertes y poderosos que quienes no han sido beneficiados por un medio así, y esto no en términos sociales, sino en la información dura y llana de una genética heredable, esto es un peso en la biopolítica.

 

Por  CARMEN SÁNCHEZ

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