Una “carreta” lleva los cuentos de Rulfo al llano que lo vio nacer

En un coche antiguo, un profesor de primaria lleva los cuentos del escritor mexicano Juan Rulfo a las colonias y poblados del sur del estado de Jalisco

Rulfo. Foto: EFE
Rulfo. Foto: EFE

En un coche antiguo, un profesor de primaria lleva los cuentos del escritor mexicano Juan Rulfo a las colonias y poblados del sur del estado de Jalisco (oeste de México), con la intención de hacer un homenaje al autor y promover la lectura de su obra.

José Luis Santana, creador del proyecto La carreta en el llano, cuenta a Efe que la idea de escenificar las historias rulfianas surgió hace un año y medio, y se ha fortalecido a propósito del centenario del escritor y fotógrafo, que se festeja el 16 de mayo.

Empecé a pensar cómo seguir llevando a Juan Rulfo, cómo hacerle mi homenaje por los 100 años de haber nacido y se me ocurrió hacer esto que le denominé ‘La carreta en el llano', dice el profesor antes de iniciar una de sus representaciones.

Santana es un maestro de primaria y secundaria, admirador desde la adolescencia de la literatura rulfiana, que ha promovido entre niños y jóvenes del municipio de Sayula y otros poblados del sur de Jalisco que aparecen en los relatos del autor.

La idea de la carreta surgió como una manera de rememorar cómo se transportaba la gente de esta región en el siglo pasado.

Para acarrear, para construir las casas se llevaba en carretones (…) la piedra, la arena, eran los precursores de los camiones cargueros ahora, explica Santana, quien asegura que este proyecto es una forma de llevar la literatura de un lugar a otro.

Sin ningún apoyo oficial, pero sí con mucho entusiasmo, el profesor quiso ir más allá de las aulas y llevar esas historias a las calles, en especial a las colonias más rezagadas de la región.

Equipó un carro antiguo con una bocina, invitó a algunos amigos aficionados a la actuación y buscó ropa para vestir a los personajes.

En unos minutos iniciaremos la obra con el cuento ‘No oyes ladrar los perros’, invitamos a todos los vecinos a acercarse. Sus palabras resuenan en la desgastada bocina y el público comienza a llegar poco a poco.

Con elementos sencillos -y hasta improvisados-, el grupo de actores va captando la atención de la gente y metiéndola al universo rulfiano, plagado de ambientes rurales.

Los cuentos de Juan Rulfo sí los van asimilando muy bien, porque hay palabras que ellos las usan, situaciones de los cuentos que son parte de la vivencia de la gente; hay picardía, muy poco, pero sí hay, y la entiende la gente, comenta el profesor.

Margarita Preciado, quien representa uno de los personajes del cuento No oyes ladrar los perros, cuenta a Efe que decidió participar en La carreta en el llano, porque fomenta la cultura y la lectura entre los habitantes de la región.

Si uno no los lee (los cuentos), así se mete uno al personaje cuando está él (Santana) actuando y ahí se emociona uno, se emocionan los niños, dice la señora, quien se unió al proyecto luego de ver una de estas representaciones en su colonia.

Una de las historias preferidas del público es Después del derrumbe, un cuento que forma parte del libro El llano en llamas (1953) y que relata cómo la tragedia de un sismo en una zona rural llamada Tuxcacuesco se convierte en una fiesta.

Santana sostiene que aunque los habitantes de la región que vio nacer a Rulfo reconocen su nombre, pocos han leído sus libros, en gran medida porque los educadores e instituciones no han tenido el tiempo de difundirlos.

Para él, la calle es un lugar ideal para que la gente conozca las historias rulfianas, pues es muy fácil identificarse con ellas.

Para nosotros (son) como parte nuestra, los cuentos de Rulfo son nuestros, pues, aunque tengan derecho de autor, concluye.

Por EFE

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