Un artista que medita para pintar

Hoy se inaugura, en el Museo Tamayo, Todo lo otro, exposición del artista poblano germán venegas. Reúne cerca de 350 piezas en distintas técnicas

En las obras se aprecia una tendencia a la disolución de la forma a través de la repetición
En las obras se aprecia una tendencia a la disolución de la forma a través de la repetición FOTO: Especial

Nacido en La Magdalena Tlatlauquitepec, municipio de Puebla, Germán Venegas (1959) aprendió el oficio de artesano tallador antes de entrar a estudiar formalmente a La Esmeralda. El contacto primario que tuvo con los materiales le hizo posible cultivar varias técnicas: modelaje y talla, acuarela y óleo, dibujos con tinta y vaciado en vidrio, entre otros.

Su creación a lo largo de los años que comprende esta exhibición se organiza en tres grandes vertientes: hay una representación de la historia del arte; otra, muy importante para él, tiene su origen en la práctica de la meditación dentro de la escuela del budismo Zen, que ha sido definitoria en su vida y, por último, la cosmogonía mexica: Mis raíces son indígenas y aunque dejé muy chico mi lugar de origen, siempre he tenido un cariño muy especial por lo que ese pasado significa.

Las series están organizadas alrededor de la presencia emblemática de Buda que, rodeado de un halo de luz, está frente a las piezas mitológicas y deidades de diversas culturas. Los estados de conciencia también se representan: la observación (personajes en calma), el ego (tlatoanis mexicas) y la exaltación (en forma de monos) forman una parte de la muestra.

En las obras se aprecia una tendencia a la disolución de la forma a través de la repetición, una práctica muy característica de Venegas. Las imágenes se van descomponiendo, una a una sobre la tela, hasta que quedan trazos sueltos y flexibles, manchas de color que recuerdan el tema inicial.

Para él, esto es efecto de la meditación pues a trevés de ésta ideas como lo figurativo y lo abstracto se ven como conceptos asimilados, cuestionados: apaciguar los procesos mentales suspende lo que damos por hecho. Se medita para tener claridad, diseccionar lo que creemos que es la realidad, para luego volverla a construir. Meditación y creación constituyen su proceso creativo y ha logrado Reconocer el valor del silencio y el valor de escuchar, de hacer las cosas con su tiempo. No espero cambiar el mundo, eso es muy ególatra. Tan sólo aspiro a cambiarme a mí mismo, apunta.

Su habilidad en las técnicas artesanales, aunado a su manejo de herramientas y materiales nos recuerda que el trabajo del artista solía ser de gran desempeño manual, con un proyecto previamente elaborado y resultados previstos.

Esta exposición tiene que ver con las cosas simples que necesitamos saber para vivir, aunque el mundo afuera está hecho un desastre y ya no tenemos tiempo más que para vivir con miedos, las plantas siguen creciendo, nosotros estamos conversando. De esto se trata, quiero dar una visión sobre la esperanza.

Por Carmen Sánchez

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