Último adiós para el hombre siempre joven

Entre goyas y remembranzas, la UNAM despidió al historiador

Miguel León-Portilla fue investigador emérito y doctor honoris causa de la UNAM. Foto: Especial.
Miguel León-Portilla fue investigador emérito y doctor honoris causa de la UNAM. Foto: Especial.

Ceremonioso, muy lejos de la antisolemnidad que Miguel León-Portilla solía mostrar, resultó el homenaje que la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM) ofreció al filósofo e historiador, fallecido el 1 de octubre a los 93 años. Una voz pidió al auditorio no aplaudir entre cada una de las intervenciones, para guardar la solemnidad del acto, mientras el rostro sonriente del autor de Visión de los vencidos observaba desde la pantalla.

Fueron siete los discursos leídos, incluido el del rector Enrique Graue; además, se escuchó la interpretación musical de los temas Ihcuac Tlanecil (Cuando amanece) y To Huey Tlahtzin Cuaúhtemoc (Nuestro gran Padre Cuauhtémoc).

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, doctor honoris causa de la máxima casa de estudios, puso la nota alegre.

HONOR. La comunidad despidió a quien puso en alto el nombre de la UNAM. Foto: Especial.

Recordó el sentido del humor de León-Portilla y contó cuando al frente de los cronistas de la Ciudad de México, alguien propuso poner el nombre de los integrantes a la calle donde le tocará morir: Espérenme a que me cambie a Paseo de la Reforma, bromeó entonces; Matos también rememoró que el filósofo, fue el único cronista que ha renunciado después de que le pidieron ir a recibir el oso panda que China regalaba a la capital.

En la Sala Nezahualcóyotl, que el mismo León-Portilla se encargó de bautizar, se le recordó por su férrea defensa de los indios, los vivos, como le enseñó su maestro Ángel María Garibay; su capacidad para transmitir conocimiento y su gran aportación al pensamiento universal al desentrañar la filosofía de los pueblos nahuas, que logró romper con el eurocentrismo reinante.

Chonita, su esposa de toda la vida; su hija Marisa y su yerno Gerardo Hierro, así como sus dos nietos, asistieron al acto, donde Vicente Quirarte, miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, se encargó de poner la nota política al acto cuando se refirió a que la autonomía universitaria es hermana gemela de León-Portilla, ejercerla cada día es un homenaje que podemos hacer al maestro. 90 años de autonomía nos recuerda que podemos ser vencidos pero no derrotados.

Después de la solemnidad del homenaje, al concluir las palabras, un aplauso que duró más de un minuto se escuchó por toda la sala y alguien furtivamente, lanzó un estruendoso ¡Goya!, con el que se despidió al hombre sabio que nunca envejeció porque, como él mismo decía, tenía juventud acumulada.

Por Luis Carlos Sánchez

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