Tiende puentes por un mercado justo

El trabajo de artesanos de la península de Yucatán encuentra salida comercial gracias a este proyecto que ha evolucionado en una marca de diseño, que trabaja en beneficio de los productores

Los artesanos utilizan técnicas ancestrales para crear diseños únicos. Foto: Víctor Gahbler
Los artesanos utilizan técnicas ancestrales para crear diseños únicos. Foto: Víctor Gahbler

Las manos, creatividad e identidad cultural de 280 artesanos de 23 comunidades de la península de Yucatán están impresas en decenas de objetos artesanales, que encuentran salida comercial en Taller Maya, una marca de diseño, que tiende un puente entre los productores locales y el mercado formal.

Con oficinas en Mérida y la Ciudad de México, Taller Maya promueve artículos hechos en 17 técnicas artesanales. Todos son producidos a mano, con materia prima natural y respetando los rasgos culturales de sus comunidades. Desde 2011, el proyecto ha colocado diseños propios para decoración de hogar, accesorios de moda y juguetes para niños.

Taller nace de la necesidad de las comunidades mayas de tener un ingreso. Lo que hacemos es cerrar una cadena de comercialización formal, donde nosotros negociamos para planear y tener un acercamiento con clientes formales. Tenemos un equipo multidisciplinario que acompaña a los artesanos y, co-creando con ellos, salimos con nuevas colecciones con acceso a un mercado amplio, explica Jorge Rosales, director de Taller Maya, que tiene un showroom en la CDMX.

El proyecto es una iniciativa de la Fundación Haciendas del Mundo Maya, AC, fundada a raíz del paso del huracán Isidoro en la península de Yucatán, en 2002. Los integrantes de la Fundación rescataron cinco ex haciendas de henequén, para convertirlas en hoteles de lujo y generar turismo sustentable. A partir de conocer las comunidades de la región, descubrieron que era necesario un proyecto de emprendimiento local.

Se realizaron ejercicios para detectar qué área era potencial de crecimiento a la par de incentivar un desarrollo humano. El trabajo inició con una docena de grupos artesanales de cinco comunidades, y ahora se tienen más de 35 grupos de 23 comunidades.

La primera tarea fue reaprender las técnicas ancestrales de tejido, teñido, modelado y más modos de trabajo manual, pues, confiesa Rosales, eran técnicas en peligro de extinción ante el desinterés de generaciones jóvenes. Casi una década después, los hijos de padres artesanos se han integrado a las microempresas.

Trabajamos con talleres creativos de diseñadores y artesanos que ponen sus conocimientos en colaboración para crear piezas únicas. Siempre es enriquecedor cuando un maestro artesano pasa su conocimiento a un grupo que está interesado en aprender la técnica, y eso se convierte en una oportunidad de generar ingresos y llegar a un bienestar humano.

Dentro del comercio justo, Taller Maya guía a los artesanos para entrar al comercio formal, construir una microempresa, cumplir con requerimientos de alta calidad y garantizar que sus productos estén hechos de materiales orgánicos. A cambio reciben más de 60 por ciento del costo de cada pieza vendida.

De los productos destaca joyería de cuerno de toro, filigrana de plata y fibra sansevieria; también cojines, caminos de mesa, telares, hipiles, bolsos, rebozos, hamacas, tortilleros y canastas, además de una serie de juguetes y ropa para bebé con colores y rasgos culturales mayas.

Por Sonia Ávila

mfrp

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