En defensa del oficio del pintor

El artista presenta una antología de su obra pictórica en la Universidad Iberoamericana y confiesa angustia por la poca capacidad de observación del público

En paralelo se exhiben estampas creadas por Rufino Tamayo, que coleccionó Francisco Toledo. Foto: Pablo Salazar Solís

Roger von Gunten (Suiza, 1933) está preocupado por la pintura. No por el futuro de la misma, pues le augura una larga vida, sino por la pérdida de espectadores. La poca capacidad de observación del público joven. La nula disposición para mirar de frente un cuadro.

 

Estamos bombardeados de imágenes que generalmente es para votar por fulano de tal o comprar tal cosa, entonces siento que hay animadversión para contemplar, para meterse uno en una pieza, porque una obra de arte podría apoderarse de uno. Me preocupa cómo se percibe la pintura, la contemplación es insuficiente, ataja el artista quien defiende el oficio del pintor.

 

El artista lo dice frente a una selección de obras de mediano formato que exhibe en la galería Andrea Pozzo de la Universidad Iberoamericana. Lejos de ser una retrospectiva, la muestra presenta Quetzalcóatl: Sometiendo a una larva del mal, un proyecto integrado por 14 elementos a manera de biombo que, por ambos lados, contiene obra de 28 artistas, amigos y colegas de Von Gunten.

Esta pieza, recuerda el artista, resultó a manera de protesta por la demanda de fraude del que fue víctima en los años 90.

El pintor recibió el apoyo de creadores como Manuel Felguérez, Vicente Rojo, José Luis Cuevas, entre otros. Cofradía que recuerda con cariño.

Para el autor, el conjunto de obra representa un museo itinerante de arte mexicano. El proyecto incluye la pieza Espejo XIX que, afirma, la pintó en exigencia por justicia, para insistir en la dignidad del arte y demostrar su veracidad frente a cualquier ramplonería.

Ahora, más allá del origen de las piezas, Von Gunten siente recelo de ver su obra reunida. No le gusta, confiesa, mirar al pasado. Ver el trabajo en retrospectiva es un poco angustioso, porque lo que se hizo ya no lo podré hacer de nuevo, lo hice de una manera y tengo que defender eso, pero ya ahora lo haría diferente. Hay un desarrollo orgánico, pero no siempre es positivo, afirma.

Junto a la obra de Von Gunten se presenta también Rufino Tamayo, la dimensión del tiempo, obra gráfica, colección de 40 estampas creadas entre México, Estados Unidos y Europa en las técnicas de xilografía, aguafuerte, litografía y mixografía, que pertenecen al acervo de Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, A.C.

Por Sonia Ávila

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