Reúnen a los clásicos rusos

El Ballet de San Petersburgo traerá a México tres piezas emblemáticas de la escuela rusa en un solo show; se presentarán el 19 y 20 de mayo

Reúnen a los clásicos rusos

El Ballet de San Petersburgo traerá tres clásicos de la escuela rusa a México: El lago de los cisnes, Don Quijote y Gisselle serán interpretados por 26 bailarines de la compañía que nació en 1996. Se presentan con dos funciones el 19 y 20 de mayo en el Centro Cultural 1.

“Me interesa que con estas presentaciones, el público se dé cuenta de que realmente los bailarines rusos son versátiles y pueden interpretar lo que sea; en Don Quijote, por ejemplo, bailan bolero, es una mezcla de lo clásico, pero también hay distintos estilos”, contó Marina Medvetskaya, directora de la compañía.

Dmitri Popov, quien participa como solista principal en las tres piezas, contó que desde los seis años sus padres lo introdujeron al ballet clásico.

“Tuve gusto por él hasta los ocho años, pero estar en esta compañía ha hecho que realmente ame lo que hago Siempre se dice que a los rusos nos debe agradar el ballet clásico, pero a mí me costó”.

“Lo que vi en este joven -dijo Medvetskaya- fue su expresión cuando baila. En general lo que me interesa descubrir en los bailarines es su mirada y la pasión que tienen con cada paso, es lo que exige la escuela rusa. Tenemos la responsabilidad y disciplina de un legado histórico, pero también con estos jóvenes bailarines le damos dinamismo”.

Además de Popov, participan Viktoria Konstantinova, Peter Borchenko y Aslan Karginov, solistas en las tres obras y quienes representan a la nueva generación de bailarines y coreógrafos rusos.

Sobre la disciplina que requieren, Popov dijo que entrenan más de 60 horas a la semana y es un ritmo muy riguroso.

“No lo veo como algo difícil. Es parte de mi trabajo y el tener un estilo de vida dedicado a la danza es así, a veces tenemos que sacrificar cosas”. Su compositor favorito, confesó, es Chaikovski “cuando escuché su música, mientras bailaba, supe que realmente estaba conectado con el ballet”.

Los bailarines contaron que los mexicanos serán los primeros en el mundo en ver el nuevo vestuario para esta compañía, “mi favorito es en Don Quijote, por los largos vestidos de época que se confeccionaron por los artesanos del Teatro Mariinsky, los cuales tienen una larga tradición”, dijo Marina.

“Éste es un año importante para el ballet internacional, recordamos el bicentenario del nacimiento de un grande que nos dejó una escuela: Marius Petipa nos heredó su legado y fue en San Petersburgo donde inició”, dijo Medvetskaya.

“Lo importante para esta compañía es que, desde su formación en 1996, estos jóvenes han crecido con nosotros, son parte de una generación contemporánea, pero han bailado distintos estilos y técnicas, ellos eligieron seguir con la tradición de la escuela rusa”, finalizó Medvetskaya.

Después de sus múltiples funciones por México, volverán a San Petersburgo y, después, a Inglaterra para ofrecer obras de su repertorio que se compone de más clásicos universales.

POR SCARLETT LINDERO

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