Renace con letras

El poeta Jorge Cuesta es, para los expertos, el primer intelectual moderno del siglo XX. Hoy rescatan su trabajo en una nueva antología

Yo le hice una promesa a mi madre, de cuidar y promover la obra de su hermano
Yo le hice una promesa a mi madre, de cuidar y promover la obra de su hermano FOTO: Pablo Salazar

Muchos han llegado a la obra del escritor veracruzano cautivados por los detalles de su vida: una figura enigmática rodeada de mitos. Pero su sobrino, Víctor Peláez Cuesta, quiere acabar con algunos de éstos con el lanzamiento de Jorge Cuesta, entre poesía y crítica, que arroja nueva luz al trabajo del también ensayista, considerado el fundador de la crítica literaria mexicana.

¿Le parece que Jorge Cuesta aún genera expectativa con cada libro?

Es espectacular lo que está pasando con la llegada de este libro, porque la gente ya no sabe dónde comprar a Jorge Cuesta. Yo le hice una promesa a mi madre, de cuidar y promover la obra de su hermano. Esta es nuestra tercera publicación, y habían pasado 18 años sin que publicáramos nada.

México está rescatando grandes pasajes de su historia y de su identidad.

Cuesta, particularmente y para no pluralizar, murió hace 76 años y su vigilancia nos sigue haciendo falta. Cuando vemos sus trabajos nos damos cuenta que cubrió el arte, la literatura y también la política, lo que ningún otro contemporáneo del grupo hizo.

¿Lo llamaría un hombre avanzado a su tiempo?

Sin duda alguna. Textos como Crítica de la reforma del Artículo Tercero o El plan contra Calles eran mensajes para el Gobierno. Por eso Jorge fue distinto a todos los demás.

Tras su muerte, el 13 de agosto de 1942 en el sanatorio del doctor Rafael Lavista, en Tlalpan, se han ido recuperando los manuscritos del poeta que no publicó un libro en vida. Hoy, el autor de Canto a un Dios mineral es uno de los escritores más influyentes que México ha dado.

Una vida fascinante, la de Cuesta.

Indudablemente. Pero no queremos que la vida de Jorgese cuente a partir del drama de su muerte. No estamos siendo compasivos, ni justos, con él.

¿Se puede utilizar este lanzamiento para cambiar esta narrativa?

Quiero aprovechar para hacer una aclaración pendiente desde hace muchos años, pues hoy considero contar con suficientes argumentos para sugerir públicamente que Jorge Cuesta no pudo haberse suicidado. Su supuesto suicidio se convirtió en el epicentro de su vida, volviéndolo un poeta maldito. Yo pido que reactivemos el Premio Jorge Cuesta, que propongamos su cátedra universitaria y que instrumentemos una beca doctoral para la producción de una biografía confiable.

El interés por el trabajo del poeta veracruzano ha aumentado en los últimos 30 años, y el olvido en el que estuvo sumergido durante casi cuatro décadas ha cedido ante la revaloración de su obra. Fue a través del apoyo del Instituto Veracruzano de la Cultura que Víctor Peláez Cuesta completó esta edición, que reúne tanto ensayos políticos como poesía del celebrado autor.

¿En qué estado encuentra usted la producción que se hace en México en los ámbitos donde Cuesta abrió camino?

Una respuesta precisa no es fácil. Como decía Villaurrutia: algunos poetas concluyen donde Jorge empieza. Esto quiere decir que el tamaño de su poesía es de tales proporciones que sigue siendo un faro para todos.

Por Carlos Celis

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