México Bizarro: impunidad en forma de anécdotas

El libro México Bizarro incluye casos como el de una vidente contratada por la fiscalía para que descubriera dónde estaba una osamenta

FOTO: EFE
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La historia de México no es solo la que queda recogida los libros.

Anécdotas como un debate entre diputados sobre Madonna o la huelga de hambre de 36 horas del exmandatario Salinas de Gortari también cuentan la realidad de un país en el que lo absurdo esconde, muchas veces, la impunidad.

El libro México bizarro, escrito a cuatro manos por el historiador Alejando Rosas y el periodista Julio Patán, es un compendio de esas otras historias que están en la memoria de todos los mexicanos pero que, como reza el subtitulo, reflejan el país que no quieres recordar.

¿Es México el país bizarro por excelencia? Probablemente no, señala Patán, quien dice que cualquier nación tiene sus hechos extraños, pero que en el país latinoamericano, concretamente, hay cosas tan vergonzosas que no tenían que haber sucedido y que son fruto de la impunidad.

Hay muchas historias (en el libro) que son de política, y todas ocurrieron porque no hay nadie que reciba un castigo; puedes hacer y deshacer sin que nadie diga nada, y el país que tenemos en 2017 es producto de esas historias verdaderamente bizarras, argumenta el autor, quien se encuentra con su compañero en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Son pocas las anécdotas que suponen una excepción a la norma y sí finalizan con sus protagonistas pagando las consecuencias de sus actos. Una de ellas es la de la vidente que fue contratada por la fiscalía general para que descubriera dónde estaba enterrado el diputado Manuel Muñoz Rocha, quien había sido asesinado.

Esta llegó a dar con el paradero de unos restos óseos, pero los análisis revelaron que correspondían realmente a su suegro: la vidente acabó en la cárcel y el fiscal cesado.

Las anécdotas, agrupadas en las categorías política, leyendas urbanas, entretenimiento y santoral (esta última centrada en la figura de mexicanos emblemáticos), no fueron recopiladas con la idea de crear conciencia.

La idea original era divertirnos, porque son cosas de risa, pero cuando empiezas a contar esas historias te das cuenta de que es increíble que sucedan estas cosas, y pasas de la risa a un poco de reflexión, relata Rosas.

Cuando ocurre uno de estos bizarros acontecimientos y está relacionado con la política, es habitual que despierte suspicacias por parte de los ciudadanos.

Esto ocurrió, por ejemplo, con la muerte del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño (1971-2008).

Respecto a casos como ese, asegura Rosas, es más sencillo suponer que el avión se cayó porque un mecánico dijo oye, le falta un tornillo, ponle un chicle y ahorita que llegue a México lo arreglas.

Para mí ese tipo de cosas son más fáciles que la conspiración de ‘mataron al secretario de Gobernación', apunta.

Patán, quien se autodefine como anticomplotista de raza, coincide con su compañero:

Cuando piensas que la realidad se explica en función de una conspiración en el fondo estás diciendo que hay alguien que tiene un orden, que hay un plan, y este libro demuestra lo contrario.

La imbecilidad y el azar son motores importantes de la historia, que no suelen tenerse en cuenta, sentencia el periodista.

Asuntos espinosos aparte, en el libro también hay espacios para anécdotas divertidas, como cuando México, en un brote nacionalista, decidió eliminar a Santa Claus de las tradiciones y sustituirlo por Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.

La iniciativa no tuvo éxito y solo se celebró un evento en el que el dios de la mitología mexica repartió regalos entre 15 mil niños.

Todavía no se escribe el último capítulo de esa batalla, pero los siguientes 87 años los ha ganado Santa Claus, bromea Patán.

POR EFE

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