María Reyna González, la soprano mixe que rompe fronteras

María Reyna González, originaria de la Sierra Norte de Oaxaca, interpreta en su lenguaje natal, en francés e italiano y está en camino de hacerlo en maya

María Reyna González, la soprano mixe que rompe fronteras
María Reyna González. Foto: Notimex

El vibrato de su voz ondula al son de La Llorona, mientras el sonido del canto en lengua mixe en sus labios rojos acaricia la piel; María Reyna González López ha logrado por medio de melodías romper las fronteras musicales.

María Reyna, soprano indígena de Oaxaca estableció el vínculo entre su comunidad, en la que aún se conserva su lengua natal. Ella no sólo interpreta en mixe, sino también en francés, italiano y está camino de hacerlo en maya.

La joven se define como una mujer inquieta, con sueños y con ganas de triunfar.

Con 26 años de edad, la mujer oriunda de Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Norte oaxaqueña, está a punto de grabar su primera producción discográfica, que se espera esté lista en octubre, la cual busca incluir la pieza musical Dios Nunca Muere, del violinista Macedonio Alcalá Prieto.

María Reyna ríe mientras recuerda en entrevista para El Heraldo de México que su gusto por la música comenzó a muy corta edad. En el campo, en el preescolar y en su propia casa, ella cantaba.

Los años pasaron y sus padres no pudieron solventar más sus estudios. Antes de abandonar la secundaria, y con 13 años de edad, junto con un grupo de amigos formó un grupo musical que amenizaba las fiestas particulares y populares –en algunos casos–, en la población ubicada a unos 120 minutos de la capital del estado.

Un día, María Reyna decidió cambiar su vida, dejar su tierra, a sus padres y hermanos, para buscar mejores condiciones y no vivir la misma situación de carencia y pobreza por la que atravesaba en su pueblo.

Tengo una prima en Guadalajara y decidí irme a vivir con ella. Cuando llegué a la ciudad, las cosas no fueron fáciles. Entré a trabajar como empleada doméstica, recuerda la mujer mixe, quien a sus 15 años de edad libraba un combate contra las privaciones.

Su entusiasmo no murió; no se dejó vencer. En varias ocasiones, cuando iba rumbo a su trabajo, María Reyna veía un letrero con el anuncio de clases de música. Un día se animó a entrar y ahí conoció a su padre musical: Joaquín Garzón Rivera.

El universo conspiró a mi favor, dijo. Asombrado por su voz y su capacidad de interpretación Garzón Rivera, también director de la escuela de música Elevare, preguntó de inmediato sobre su origen, María le dijo que era oaxaqueña.

La falta de recursos económicos obligó a Reyna a abandonar las clases de canto. Pero después de seis meses, la soprano regresó con el apoyo de una beca que la institución educativa le brindó.

Después de dos años de vocalización, inició su carrera artística y estaba lista para cantar por primera vez en un festival del Día de las Madres en Elevare, en 2013.

Los días pasaron y la emoción de ver a su madre después de dos años la tenía contenta. Con su falda al vuelo y su blusa bordada, María Reyna subió al escenario para interpretar TääK Unk o Madrecita, en español, en honor a su madre, Epifania López González.

Aunque yo esté lejos de ti, siempre te llevaré en mi corazón, es lo que dice la canción que me gusta y que siempre se la dedicaré a mi mamá, dijo conmovida la mujer mixe, admiradora de Lila Downs y la soprano rusa Anna Netrebko.

La cantante ya ha pisado escenarios como la sala Manuel M. Ponce, de Bellas Artes, e interpretado en el Castillo de Chapultepec y en Santiago de Chile. Ahora su sueño es pisar como solista el coloso Auditorio Guelaguetza.

María Reyna, quien ha compartido escenario con las artistas Natalia Lafourcade, Ely Guerra y Natalia Díaz, sabe que siempre hay que mantener los pies sobre la tierra. Por ahora, sigue en la selección de canciones para lo que será su primer hijo en la música y atiende una agenda de presentaciones, sobre todo en el estado de Jalisco.

POR CARINA GARCÍA

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