Maria Grazia Picciarella, fotógrafa vaticanista que conmocionó al mundo

Originaria del sur de Italia, la fotoperiodista fue motivada por su abuela para cubrir y estar documentando el Vaticano, labor que ha ejercido durante 15 años

Maria Grazia Picciarella afirma que su pasión y cercanía hacía el Vaticano surgió gracias a su abuela. Foto: Pablo Esparza
Maria Grazia Picciarella afirma que su pasión y cercanía hacía el Vaticano surgió gracias a su abuela. Foto: Pablo Esparza

Con 15 años de cubrir la historia del Vaticano a través de su cámara fotográfica, siendo una novata, y con sólo un año de experiencia como fotoperiodista, llamó la atención de las agencias internacionales, de los periódicos italianos y de otros países por la transmisión que poseen sus imágenes en la etapa final del Papa Juan Pablo II, capturando lo que no se ve, pero que ella con su sensibilidad, su intuición y su pasión ha logrado colocarse como un referente visual vaticanista.

Me compro la óptica necesaria para poder cubrir el Vaticano, recuerdo la primera vez que estuve con Juan Pablo II, era noviembre, una misa, ha sido una emoción increíble para mí, cuando regreso a la oficina, decía, he fotografiado al Papa, no lo puedo creer, y no sé que sucede que Juan Pablo II miraba a mi objetivo, me miraba a mí, por qué, era una emoción surreal, muy fuerte pero muy bella que, le he dicho a la agencia, yo voy hacer el Vaticano.

Foto: Pablo Esparza

¿Cómo fue estar afuera del Hospital Gemelli, cuando Juan Pablo II se encontraba ahí?

–Recuerdo en el Hospital Gemelli, estaba todo el mundo, escuchaba hablar todas las lenguas, era algo muy extraño, era como caminar en las páginas de un libro de historia, yo estaba muy entusiasmada, me encontraba en una situación como catapultada en algo más grande que yo, trabajaba igual que los demás, recuerdo en la portada del periódico el Corriere della Sera, publican mi fotografía, me habla una amiga para decirme esto, y era muy extraño, estando todas las agencias internacionales.

Sus inicios

María Grazia Picciarella, originaria del sur de Italia, comenzó estudiando psicología, su abuela Antonietta fue la que se encargó de cuidarla, y fue ella quien la empujó a cubrir y estar documentando el Vaticano.

Mi abuela adoraba a Juan Pablo II, y cuando ella muere, yo comienzo con la fotografía, y es como si ella me dijera, debes de estar ahí, es algo muy personal, porque empezaban a pedir mis fotos y yo decía que era mi abuela la que me empujaba para estar ahí, y yo lo he entendido como un mensaje.

Foto: Maria Grazia Picciarella

Un fotoperiodista debe no sólo conocer la técnica y estar informado, debe tener desarrollado su sentido de intuición, y para esta novata del 2004, fue el bastón con el que caminó en su inicio, que le dio grandes satisfacciones.

Fotografío a Juan Pablo II desde la ventana, y recuerdo en el Hospital Gemelli, se hablaba de que Ratzinger sería el sucesor e iba a dar una conferencia de prensa, todas las agencias no lo hicieron, no sé por qué, esperaron a que saliera, y yo pensé, en ir a la conferencia, yo era la única fotógrafa, todos estaban afuera, y me comienzan a llamar las agencias internacionales, que querían las fotos de la conferencia.

¿Qué representa para ti fotografiar al Papa?

–En el Vaticano cuando tomas al Papa rezando, no tomas a una persona que reza, tomas mucho más, los momentos de oración de Ratzinger, eran muy intensos, hay que mostrar lo que no se ve, la fe, y para mi era regresar a mi fotografía con la que yo había iniciado, la fotografía que me llevaba a estar impulsada de mi abuela y Juan Pablo II.

Uno de los retos

–No es solamente publicar en el periódico, es mucho más, no es un mundo fácil, la competición es muy complicada, yo era una desconocida que no pertenecía al grupo de las grandes agencias internacionales, pero hay que tener verdaderas motivaciones muy fuertes para estar aquí, porque tengo pasión por la fotografía, por el lugar y cómo llegué, y aunque hay momentos de cansancio, hay que seguir adelante, si no hay motivaciones fuertes no resistes.

Foto: Maria Grazia Picciarella

Fotoperiodista de un presente que convierte en historia, Maria Grazia se mueve con discreción en el Vaticano, silenciosa, pero siempre sonriente y concentrada, visualiza sus fotos y sólo con la virtud de la paciencia, espera a realizar el disparo de su cámara para transmitir un sentimiento más profundo.

He aprendido tanto, antes captaba instintivamente, profesionalmente ahora he madurado tanto, como una freelance no puedo permitirme ir a cinco audiencias y a la sexta no ir, porque todas son diferentes, y puede suceder cualquier cosa que te sirve; yo lo siento como una mortificación si me pierdo una foto, porque esto es pasión.

¿Cuáles son los momentos que más te han marcado en tu vida como fotoperiodista?

–La última aparición de Juan Pablo II, ha sido un momento muy fuerte, no podía hablar por la enfermedad, pero había una comunicación con los fieles, no le importaba mostrar su sufrimiento, y estaban ahí sus fieles con generosidad, la elección de Ratzinger, porque yo no veía si la fumata era blanca, pero cuando dicen su nombre para mí ha sido bellísimo porque me ha traído suerte, primero con el hospital Gemelli, luego con la veglia en Pascua, y después con todas mis fotos que andaban por todo el mundo.

–Me recordó mucho a los mexicanos, siempre son tantos y cantan todo el tiempo, retrataba la alegría de los fieles, porque Ratzinger era el brazo derecho de Juan Pablo II, había mucho entusiasmo.

Foto: Foto: Maria Grazia Picciarella

¿Cómo defines el pontificado de Benedicto XVI?

–Él tenía una misión de fe, con la Iglesia, afrontando tantos problemas, y trabajaba en silencio a pesar de que la prensa estaba en su contra, él afrontó todo esto como un trabajo de fe, en el momento en que pensó que no podía hacerlo, pensó en otro.

¿Y qué piensas del pontificado del Papa Francisco?

–Francisco abraza el dolor, y tú retratas esto, pero hacerlo con delicadeza, no estás ostentando a costa de la foto, y busco esta forma de fotografiarlo, ya sea el dolor o la ternura, hay momentos de alegría con los niños como si fuera un abuelo, te conmueven.

Foto: Maria Grazia Picciarella

¿Cómo es fotografiar al Papa Francisco?

–Con Papa Francisco todo es distinto, la primera Audiencia de él, comprendimos que sería un trabajo muy complicado, porque has visto que llega con el Papa móvil, pero esa vez los gendarmes se empezaron a mover y estaban con los brazos abiertos, y nos dicen que estaba llegando a pie, entonces empezamos a buscar otra ubicación para fotografiarlo. Tenemos que habituarnos a su imprevistos, pero poco a poco nos hemos ido acostumbrando.

Foto: Maria Grazia Picciarella

Un largo camino de documentar al máximo representante de la Iglesia Católica, agradecida con el Vaticano por reconocer su trabajo, que no ha sido fácil, pero sabe que tiene que estar ahí, retratando cada Audiencia o misa, ese instante efímero para hacerlo eterno.

Juan Pablo, el inicio, la llamada, Ratzinger, la confirmación de estar aquí en cierto sentido, y Francisco es la madurez como fotógrafa.

Por Pablo Esparza

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