‘La literatura abre caminos inesperados’

La autora de 30 libros y ganadora del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria, en la FIL Guadalajara, se dice preocupada por la lectura efímera en internet y la crisis de la buena literatura

OBRA. Ha sido editada en más de 17 países, y traducida al inglés, francés, alemán, holandés, italiano, portugués, serbio, coreano, japonés y árabe.
OBRA. Ha sido editada en más de 17 países, y traducida al inglés, francés, alemán, holandés, italiano, portugués, serbio, coreano, japonés y árabe.

La novelista argentina Luisa Valenzuela (1938) ve en la literatura una crisis frente a la proliferación de las redes sociales. La lectura pausada y analítica que exige un relato es sustituida por la rápida y efímera mirada que hacen jóvenes lectores en sus dispositivos móviles. Ante el panorama pesimista, advierte mayor compromiso de los escritores con la buena narrativa.

En este momento la literatura ha perdido fuerza porque la gente lee cosas en Facebook, lo que está en Twitter, en Instagram y tal vez ni siquiera haya buenos libros. En Argentina no hay por la crisis económica feroz, pero también es cierto que hay toda esta invasión de falsas noticias en internet y es peligroso. Hay una cosa que le llaman la guerra de la cuarta generación, ataja.

Valenzuela visita México para participar en la cátedra inaugural del Salón Literario de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el próximo 1 de diciembre, luego de ser galardonada con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español.

La autora de más de 30 libros señala que justo una de las preocupaciones que manifestará será sobre las falsas noticias y la manera en que atrapan la atención de los lectores quienes prefieren el lugar cómodo sin pensar.

La literatura te permite compartir pensamientos diferentes con el otro. La buena literatura te permite conocimientos muy profundos. No da soluciones, pero abre caminos y cuestionamientos y plantea las cosas desde otro lugar para el lector.

Quien en la infancia conoció a escritores como Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges o Ernesto Sabato, quienes se daban cita en su casa, confiesa que escribir es respirar para ella. No en el sentido melancólico, sino en una genuina necesidad de usar la palabra escrita para expresarse; manifestar sus emociones, pensamientos y anhelos. Lo empezó hacer a los 17 años cuando publicaba en periódicos.

En 1966 publicó su primer libro Hay que sonreír, y desde entonces no se ha detenido entre el cuento, novela, ensayo y autobiografía.

Escribir es más complicado que respirar en sentido estricto, pero es tan necesario para mí como para la gente lo es respirar. Porque es una manera de entender el mundo, de encontrar un lugar de pertenencia a través de la palabra escrita; el hecho de ir hilando temas que a veces nos exceden de una manera increíble, permite entenderlos.

Sobre su relación con Carlos Fuentes, quien en una ocasión aseguró que Valenzuela es una de las herederas de la literatura latinoamericana, la escritora afirma una cercanía no como colega, sino como lectora. Confiesa el placer de la lectura que le produce las obras del escritor mexicano, y por ello se dijo sorprendida de ser galardonada con la Medalla Carlos Fuentes, la primera mujer en recibirla desde que se instauró el premio en 2012.

Por Sonia Ávila




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