Hoy se estrena ‘Mi hijo sólo camina un poco más lento’ en La Teatrería

Una obra original del croata Ivor Martinic, Mi hijo sólo camina un poco más lento ha triunfado en varios países de Latinoamérica y ahora llega a México.

El Heraldo de México
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Branko es un joven de 25 años que tiene una enfermedad incurable, la cual lo mantiene en una silla de ruedas y, a Mía, su madre, en una eterna negación ante la realidad. Mi hijo sólo camina un poco más lento, dice a los demás.

Esta historia narra, ante todo, una muestra amor a la vida y a la familia, dice Diego del Río, director de la obra que escribió originalmente el croata Ivor Martinić.
Mi hijo sólo camina un poco más lento se estrena hoy por primera vez en la Ciudad de México, con una temporada de ocho funciones en La Teatrería.

El texto de Ivor Martinić me sedujo por su complejidad, por la dinámica de los personajes y por cómo retrata a una familia real, explica el también director de las obras Rent, Duele y La Gaviota.

El montaje, que ha tenido exitosas temporadas en Chile, Brasil y Uruguay, cuenta la historia de la fiesta de cumpleaños número 25 de Branko, donde se destapan las historias de los otros miembros de la familia: la abuela inventa sus recuerdos porque los ha olvidado debido a una enfermedad, el papá decide callar porque ha perdido el rumbo de su realidad, mientras la hermana quiere enamorarse sin sentir culpa. Los personajes alcanzarán su liberación emocional, a través de estos embrollos. Para Del Río, el mayor reto fue adentrarse en la profundidad narrativa de la obra que habla de la libertad y la esperanza, explica el director sobre este texto que ha sido traducido a más de veinte idiomas.

Es una pieza que toca la realidad de una forma muy cruda, pero cargada de poesía porque los personajes, sobre todo los femeninos, se desbordan con una belleza literaria a partir de sus sentimientos. Estos personajes son interpretados por los actores: Karina Gidi, Anahi Allué, Jerry Velázquez, Kaveh Parmas, Concepción Márquez, Pedro Mira, Rubén Cristiany, Rodolfo Zarco, Ana González Bello y las hermanas de Diego: Aída y Lourdes del Río.

 

Del Río dice que es una obra que logra tocar a todas las generaciones una historia esperanzadora y luminosa; es dolorosa, pero al mismo tiempo te levanta el espíritu. Faltan historias así en el teatro, que toquen al espectador de una forma tan íntima y le permitan salir de la sala con esta sensación de amor.

Por Scarlett Lindero / El Heraldo de México

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