Héctor Infanzón, el sonidista de la ciudad

Las composiciones de Héctor Infanzón sobre los sonidos de la ciudad lo han llevado a países como Canadá, Francia, Alemania, Holanda y España, entre otros

FOTO: BERNARDO CORONEL
FOTO: BERNARDO CORONEL

 

En la sala de la casa de Héctor Infanzón, en la Colonia Tabacalera, cuelgan unos cuadros con fotografías del Palacio de Bellas Artes. Cada que el pianista se sienta a tocar, mira las imágenes de la ciudad que recorrió desde niño, cuando vivía en San Juan de Letrán, en el Centro Histórico y sentía que todos esos lugares eran suyos, según cuenta, sentado en el sillón del lugar que habita desde hace más de 20 años.

Eran tan propios que, gran parte de sus composiciones, las ha dedicado al monstruo citadino. El joven Infanzón subía cada mes con su walkman al mirador de la Torre Latinoamericana a escuchar a sus jazzistas preferidos; desde lo alto del rascacielos imaginaba cómo sería llegar a Nueva Orleans o Nueva York, ciudades emblemáticas del jazz.

Años después, sus composiciones sobre los sonidos de la ciudad, que bien podrían ser crónicas sonoras, lo llevaron a estas capitales y a países como Canadá, Francia, Alemania, Holanda, España, Portugal, Argentina, Uruguay y Chile, lugares donde el mexicano ha triunfado con su jazz afrocaribeño.

 

FOTO: BERNARDO CORONEL

 

Paseante incansable de las calles del Centro Histórico, Infanzón ha visto crecer la urbe, veo dos Méxicos: uno el que recorrí, el cual tenía todas las secuelas nostálgicas de los 40 y 50, el otro es el de los cambios que hubo a partir de los 90, me costó mucho ver la transformación: en las cabinas de teléfono público se imprimían imágenes de la Latino y de Bellas Artes, yo las sentía mías y no sabía por qué las promocionaban, cuenta.

En el año 2000 lanzó el disco Nos toca, en el cual con canciones como El Vago, El atraco o Código Postal, reflejaba sus andanzas en el barullo de la ciudad. El haber crecido en esta urbe determinó el discurso de sus canciones. Aunque vivió una temporada en Boston y viajó con sus músicos a más de diez países, siempre volvió a habitar el Centro Histórico.

 

 

Curiosamente uno se hace de los lugares, ahí empieza uno a entender el valor de donde creces, ahí es cuando empiezas a entender; siempre relacioné el jazz con los sonidos de una ciudad. En 2007, con Citadino, volvió a dedicarle un disco entero a su ciudad, el cual lo llevó a presentarse en más festivales internacionales.

 

El artista de 59 años también vio madurar la escena del jazz en México, me tocó  escuchar a los pioneros como Tino Contreras, Chilo Morán o Víctor Ruíz Pazos, y vi la creación de nuevos espacios para la escena underground, dice Infanzón, quien asistía a lugares como El Chato, El Nueva Orleans, El Arcano, este último, uno de los más populares en los 80 y 90.

Me parece que ahora hay una transición, hay públicos más jóvenes que han creado lo mainstream, buscan preservar la historia del jazz pero también hay gente que está mezclando géneros, me parece que esa hibridez es la que caracteriza al jazz que se está haciendo actualmente, y ellos son los que deben marcar qué espacios nacerán, y no al revés.

Durante 2015 y 2016 el Cuarteto de Héctor Infanzón, conformado por Adrián Infanzón (bajo), Luis Gómez (percusión) y Enrique Nativitas (batería) viajaron a Hong Kong en una gira en la que dieron 20 conciertos en 25 días, el resultado de aquel tour es el disco Live in Hong Kong, el cual presentaron este sábado en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

 

POR: SCARLETT LINDERO

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
ArtesFOTO: Especial

Gran obra permanece escondida