Hay luto en el barrio

Armando Ramírez Rodríguez, el escritor que se encargó de llevar el barrio a la literatura, murió ayer a los 67 años de edad

SALUD. Ramírez Rodríguez estuvo internado por un padecimiento en la columna vertebral. Foto: Especial.
SALUD. Ramírez Rodríguez estuvo internado por un padecimiento en la columna vertebral. Foto: Especial.

El barrio está de luto: uno de sus hijos más pródigos y reconocidos, netos y auténticos, falleció ayer. Armando Ramírez Rodríguez, el periodista y escritor que se encargó de llevar al barrio de Tepito a la literatura, murió en la Ciudad de México, la que tanto recorrió, a los 67 años.

Nuestro padre acaba de fallecer… Queremos recordarlo como lo que fue… Un enamorado de la vida, su ciudad y sus barrios… Pero, sobre todo, como el papá más chingón, amoroso, comprensivo y alentador a lograr lo que quisieras hacer en tu vida… Él se ha ido, pero siempre rodeado de sus hijos…, escribió en Facebook Marcela Ramírez, hija del autor de Chin Chin el teporocho.

Ramírez nació y creció en el barrio de Tepito, en el número 11 de la calle Fray Bartolomé de las Casas, justo enfrente del Maracaná, jamás se desprendió de su terruño y lo convirtió en escenario de su literatura. Totalmente autodidacta, inauguró un estilo directo, tosco, legítimo, que, a decir de Alfonso Hernández, cronista del barrio, ayudó a romper estereotipos sobre lo popular.

Armando rompió un paradigma que había impuesto el libro de Oscar Lewis, Los hijos de Sánchez, a partir de su cuento Ratero que lo dio a conocer y que después se convirtió en Chin Chin el teporocho. Su visión, su lenguaje y vivencias se fueron reflejando en su obra, pero además siempre se comprometió con el barrio, él formó parte del movimiento Tepito Arte Acá.

En 1971, la primera novela de Ramírez vio la luz y, para 1974, se sumó al colectivo junto con los artistas Daniel Manrique, Julián Ceballos Casco y Felipe Ehrenberg. En esa década también jugó un papel importante en la revalorización de Tepito, justo cuando el gobierno del entonces Distrito Federal implementó un programa de sustitución de vecindades, organizando actividades culturales.

Y si bien en los últimos años ya no dormía en Tepito, recuerda Hernández que siempre regresaba: se reunía en la taquería Ramiro de la calle Aztecas, donde se llevaba a cabo una especie de tertulia, con él a la cabeza. Siempre se le veía por acá, comiendo tacos de tripa, comiendo migas o chachareando en La Lagunilla.

Cronista de la barriada, no necesito doctorarse ni hacer maestría para hacer su literatura. Una literatura que Hernández califica de neta, real, muy contraria a la visión oficial del barrio. En 1972 publicó La crónica de los chorrocientos mil días del año del barrio de Tepito y, a lo largo de su carrera, escribió más de 12 novelas. Su trabajo como escritor lo combinó con el de periodista, realizando crónicas y entrevistas con los personajes más populares de la ciudad.

Los hijos de Armando Ramírez, Marcela, Jimena y Armando, informaron que no darán más detalles del deceso: No hablaremos de cómo falleció, sino de cómo fue un guerrero de vida…. Hernández, por su parte, reflexiona que ha sido un año difícil para el barrio: Es una pena que hayamos perdido este año a Lourdes Ruiz, la Reina del albur y a Armando, dos baluartes del arte popular tepiteño.

POR LUIS CARLOS SÁNCHEZ 

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