Gilma Luque: “La escritura como obra negra”

En su más reciente novela, la escritora mexicana narra una historia autobiográfica que aborda el temor hacia el futuro y la nostalgia del pasado

Foto Édgar López.
Foto Édgar López.

Decido partir un día lluvioso: el cielo es un pálido animal que ruge; la carretera y el agua que el parabrisas del autobús remueve son mi porvenir, dice la protagonista de Obra negra (Almadía, 2017). En esta novela, la narradora hace un ajuste con su pasado, por ello eligió la literatura como refugio. En más de 200 páginas, Gilma Luque condensó la historia de su vida, que terminó en ficción, al final los recuerdos también son mentira, dice la escritora en entrevista.

¿La escritura es una obra negra?

Sí, claro. Obra negra es una construcción inacabada, siempre estamos construyendo, aun cuando acabes una novela, de escribirla o de leerla. Como escritor terminas el libro, pero está en obra negra hasta que el lector le dé su acabado.

¿Cómo te sientes más cómoda: como novelista o cuentista?

Con la novela. En los cuentos siempre busco más concreción y se tiene una idea muy clara de la situación, en la novela a veces no está muy claro, pero va apareciendo poco a poco y eso me gusta; lo dice todo el mundo, pero la narración va tomando vida sola.

¿Este libro es un ajuste con tu pasado? 

Es autobiográfica en algún sentido. Empecé a escribir hace muchos años una especie de confesión, quería contar la historia de mi madre que estuvo enferma por muchos años. Un día decidí que la forma en que lo iba a hacer era escribiéndolo como un desahogo. Entonces hice ajustes con el pasado y tuve catarsis. Ganó mi oficio y supe que quería hacer una novela, volverlo literatura.

Si bien las primeras páginas las sufriste, ¿esta novela la gozaste?

La escritura es agotamiento de alguna manera; pero una vez que dejé la idea de voy a desahogarme empecé a pensar como escritora y a disfrutarlo.

El tema central de la novela es la huida, ¿cuál fue tu conclusión al final? Kavafis dice que, aunque escapemos lejos, lo que nos atormenta es lo que llevamos dentro.

Claro y al final esta novela comienza cuando ella se va; pero aunque esté lejos no puede ser completamente feliz o libre porque lo otro sigue existiendo. Está huyendo, pero hay una parte en la que dice toda esta distancia no elimina el hecho de que mi madre esté en una cama muriendo. Intenté que esa fuera la conclusión: se acaba el dolor, pero tendrás que seguir huyendo del pasado. Yo me di cuenta, ahora que ya está escrito seguiré huyendo.

Aunque hablas del pasado, también existe un miedo al futuro, a lo que idealizamos.

Claro, y más cuando no podemos concretarlo. El papá siempre está idealizando o proyectando algo. Mientras la familia sabe lo que les espera, él está todo el tiempo pensando en futuros alternos.

 

Por Scarlett Lindero

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