Fornes, desde el interior del arte

El artista español vuelve a la Ciudad de México para mostrar 11 lienzos de gran formato que pertenecen a su serie Entropía; en entrevista, afirma que su labor es una lucha constante para gestionar emociones

 Fornes considera que el arte
debe ser como un puñetazo
que debe mover a quien lo ve.FOTO: ESPECIAL
Fornes considera que el arte debe ser como un puñetazo que debe mover a quien lo ve.FOTO: ESPECIAL

En la creación del arte, dice Guillermo Fornes (Bilbao, 1964), siempre hay una fuerza que busca manifestarse y si la materia prima es algo incontrolable como el fuego o un chorro de agua, esa potencia crecerá. El artista español lleva tres décadas tratando de gestionar esa energía y descubrir qué sucede cuando el arte se manifiesta.

Creo que el arte debe provocar empatía, que la gente se identifique con él, que lo entienda. Las distancias intelectuales son una barrera que el artista pone al espectador, el artista debe luchar por explicar su trabajo y que sea accesible, dice.

Fornes presenta en la Ciudad de México una nueva vista de su serie Entropía, que lleva desarrollando desde hace dos años. En la Galería Hispánica (Guadalajara 88, col. Roma Norte) ha montado 11 lienzos de gran formato en los que despliega la vibrante energía de su técnica y el resultado limpio y sintético de su trazo.

Las obras de esta serie son una alianza entre el agua, el fuego y los pigmentos, el resultado de una técnica que utiliza la combustión de pólvora. Pero al artista no sólo interesa que se vea la etapa final sino que el espectador, pueda presenciar el proceso. Un video en la galería, donde permanecerá su obra dos meses, permite ver a Fornes en acción en su taller.

Para mí es básico documentar el proceso, que el espectador sea capaz de ver la energía, la magia que se está produciendo en el mundo de la creación, es como una experiencia didactica e ilustrativa del trabajo que luego puedes ver contemplando la obra.

Para él, la entropía –ese concepto de la física–, sirve para medir la potencia de la gestión de la emoción para conseguir una obra de arte. En el camino, hay una lucha de energías que el oficio permite controlar: A nivel técnico siempre utilizo la energía de la naturaleza a través del fuego o del agua a presión, primero porque son elementos puros, primigenios, igual que los pigmentos.

Siempre trabajo con elementos naturales, mi color parte de minerales machacados, es un reflejo de mi visión orgánica o primigenia de lo que es el arte. La gestión de esa energía crea una potencia porque al final estas trabajando con cosas muy energéticas, explica.

Con el dominio de la técnica, Fornes logra llevar todo a su terreno y convertirlo en un aliado, esa energía se vuelve una herramienta que potencie el discurso; cuando hago mis obras, en el proceso se ven llamas enormes, ríos de agua, mucha potencia y el resultado es una cosa muy pura, muy limpia, super sintética. Creo que ahí esta el misterio de mi trabajo: gestionar esa energía y llegar a una sintesis absoluta.

Fornes piensa entonces que menos es mejor: El discurso barroco es complicado, encriptado, es una artiñana para no decir nada; en el trabajo de sintésis encuentro que esta la verdad y la pureza. Como artista plástico considero que lo más complicado está en ir quitando cosas que sean presindibles y quedarte exactamente con el mensaje; entre un ensayo superbarroco o un poema muy impactante, lo mio estaría más cerca de la poesía.

Por Luis Carlos Sánchez

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