FILPM: Vida entre libros

Desde el nacimiento de editoriales hasta lectores encapuchados por el patio central, Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería, relata algunas anécdotas celebres del evento librero más antiguo de la CDMX

FOTO: Leslie Pérez
FOTO: Leslie Pérez

Las anécdotas son memoria y la memoria que de ellas se tenga. Para Fernando Macotela, director general de la Feria Internacional de Libro del Palacio de Minería (FILPM), que este 21 de febrero cumplirá 40 años, estas historias son la vida misma del encuentro librero más antiguo de la ciudad.

Macotela ha estado al frente de la FILPM por los últimos 20 años, y ha sido testigo de un sinfín de historias que atesora y que recuerda, año tras año, mientras recorre los estrechos pasillos que se forman en el gran palacio diseñado por Manuel Tolsá que ha albergado más de 800 presentaciones de libros, mil 500 actividades y 150 mil visitantes al año.

Un día uno de mis asistentes entró corriendo a mi oficina y me dijo: ‘¡Maestro, maestro se acaban de encuerar unas muchachas en el patio central! ¿Llamo a la policía?’, Yo le dije que no y fui a ver. Resultó que eran unas chicas en ropa interior y en zapatillas, repartiendo volantes para anunciar la presentación del libro A pantaleta quitada. Fue tal el éxito, que no cabía ni un alfiler en el salón, recordó Fernando, quien a sus 80 años considera que este tipo de actos inocuos, y son parte de las ocurrencias que suelen tener los mexicanos para romper con la solemnidad.

En otra ocasión, un grupo de jóvenes puso a temblar hasta a los elementos de seguridad. No sabemos cómo, pero entre sus cosas llevaban capuchas y máscaras de muertos, se fueron a un rinconcito, se las pusieron y caminaron al patio central. Se trataba de una compañía de teatro que realizaría una lectura en atril con fragmentos de Pedro Páramo, hubo algunos gritos y sustos, porque iban y tocaban el hombro de algún despistado para recitarle, pero todo con buena intención, refirió Macotela, quien aseguró que de no ser porque el presupuesto no les alcanza (12 millones de pesos anuales) él mismo organizaría eventos disruptivos.

La FILPM también ha visto nacer editoriales. Cuando Sexto Piso comenzó, sus fundadores vinieron a verme: ‘Hola, somos una nueva editorial y solamente tenemos cuatro títulos. ¿Usted nos puede ayudar?’. En ese momento pensé que a los pájaros y a las ideas hay que agarrarlas al vuelo. Entonces llamé a la subdirectora y le dije: ‘Carmelita, ¿no tenemos por ahí un metro que nos esté sobrando?’, y les dimos gratis un pequeñísimo espacio. Fueron tan devotos de su metro cuadrado, que nunca se quedó solo aquel rincón y les fue tan bien, que al año siguiente compraron tres metros. Lo único que pidieron fue que fuera en el mismo lugar. A partir de esa experiencia, la FILPM ofrece un metro cuadrado a alguna editorial emergente.

En esta edición habrá eventos especiales para conmemorar el centenario de la muerte de Amado Nervo y los 60 años del fallecimiento de Alfonso Reyes; dos carteles conmemorativos de los rostros de estos célebres escritores que han pasado por las puertas de este imponente edificio del siglo XVIII. Así es como la FILPM se prepara para seguir escribiendo su propia historia.

Por Miriam Lira

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