‘Soy un optimista deprimido’

El escritor israelí promueve en México La penúltima vez que fui hombre bala, donde reúne 22 historias breves protagonizadas por personajes solitarios, medio fracasados, que buscan un aliento de esperanza

INTERNACIONAL. Keret es un escritor de cuentos, guionista y director de cine. Foto: Víctor Gahbler

Etgar Keret (Tel Aviv, 1967) tiene una mirada vivaracha que en pocos segundos puede volverse contemplativa, seria, podría decirse que se ensimisma y que entonces, su rostro muestra huellas del dolor humano. Traducido a 16 idiomas, es uno de los escritores más populares de la juventud israelí y en México, ha logrado reunir una congregación de admiradores que le rinden culto; a pesar de ello, Keret se siente una persona medio fracasada.

Soy una especie de optimista deprimido, dice el autor. Keret está nuevamente aquí para promocionar su nuevo libro La penúltima vez que fui hombre bala (Sexto Piso, 2019), una recopilación de 22 historias breves en donde aparece otra vez ese universo grotesco e irreal que le caracteriza, con personajes solitarios buscando soluciones a la vuelta de la esquina y que se aferran a pequeños atisbos de esperanza.

Si como yo, piensas que las personas pueden ser mejores o que el mundo puede ser mejor, pues enfrentarte con el día a día, por supuesto, que te va causar cierto grado de depresión, afirma. Y no es que sushistorias sean tristes, tampoco que estén inmersas en una penumbra de la que es imposible salir; por el contrario, hay en ellas humor e ironía, como aquella que da título al libro y que cuenta la historia de un hombre que ha perdido a su hijo, su mujer y su gato, y que a pesar de las advertencias, decide aceptar sustituir al hombre bala de un circo.

Ese viaje se volverá fascinante, será la posibilidad de ver a su hijo aceptándolo, a su esposa queriéndolo y a su gato, caminar entre callejones. Entonces, ya no cobrará por lanzarse y pedirá que lo avienten nuevamente al aire para volver a divisar el mundo que anhela.

La clave de sus historias, dice Keret, está en la sinceridad: Para mí escribir es un proceso en el que intento decir la verdad, la verdad sin ningún tipo de rodeos y engaños; sólo así, puede descartar lo que no sirve al relato.

La escritura ha sido para el autor una manera de escapar del sentimiento que también agobia a sus personajes: Hay una parte de mí que siempre se siente sola, incluso cuando sale y cuando está rodeada de personas, pero el hecho de saber a lo largo del tiempo que existen lectores que se pueden meter tan dentro de mis emociones, sin duda me ha hecho sentirme una persona menos solitaria.

Keret comenzó a escribir en 1992, sus padres fueron sobrevivientes del Holocausto y él creció con cierto sentimiento de culpa, lo que le obligó a callar sus frustraciones. En la literatura y en otros tantos proyectos en los que se enrola, encuentra consuelo.

Creo que los escritores desde el momento que nos sentamos a escribir, nos sentimos un poco menos solos; para mí, sin duda, escribir es una de las curas más efectivas que encuentro para la soledad porque es algo que irremediablemente me hace primero mirar hacia dentro y después me hace encontrar posibles vínculos con otras personas.

Al final, Keret intenta encontrar respuesta para él y a sus lectores, ayudarlos a entender que las cosas son mucho más complejas de lo que a veces pensamos: De una y otra forma el escritor siempre habla de sí mismo y en esa medida, si yo tuviera mejor entendimiento o comprensión de mis anhelos, quizás podría representar personajes que se sientan más cómodos en el mundo, pero como me cuesta mucho trabajo entender realmente dónde estoy situado, esto me hace sentir a mi una persona medio fracasada y eso irremediablemente se va hacia mis personajes.

POR LUIS CARLOS SÁNCHEZ

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