Escultura emocional

El artista francés prepara una exposición que se exhibirá en el museo Tamayo, en 2020; incluirá al menos una decena de piezas

esculturas Hourdé
ACCIÓN. El artista parisino planea realizar una intervención escultórica en el Tamayo. Foto: Daniel Ojeda.

En su primera visita a México para planear una exposición individual, el escultor parisino Daniel Hourdé (1947) quedó sorprendido de las conexiones entre sus obras monumentales y el arte mexicano. Desde la escultura precolombina hasta los diseños populares trazan paralelismos con sus propias creaciones que se caracterizan por intervenir espacios arquitectónicos como la Santa Capilla, mejor conocida como Sainte-Chapelle, en París.

La obsesión por representar la muerte, no desde el dolor o la melancolía, sino como proceso natural, es uno de los principales puntos de encuentro entre el arte mexicano y el trabajo de Hourdé, afirma el mismo escultor en entrevista. Me interesa la muerte y su representación, y la voluntad de retomarla con humor como aquí en México me sorprendió, refiere.

Hourdé
RECUENTO. Las piezas que Hourdé traerá a México ofrecerán un recorrido por su trayectoria. Foto: Daniel Ojeda.

Para México, Hourdé planea una intervención escultórica en el Museo Tamayo en 2020 con una decena de sus más recientes producciones. En éstas, dice, la muerte es visible, pero no lo único. Por ejemplo, una de las piezas que podría traer es una barca monumental hecha de huesos de animales y restos de algas marinas que simulan una embarcación hundida en el océano lo mismo con migrantes o sacada de una de las mitologías precolombinas.

También piensa en otra pieza que consiste en dos calacas sosteniendo un espejo ovalado, y ríe al describirlo porque asegura que encontró muchos de estos en los mercados durante su trayecto por la ciudad: Hay varias lecturas para cada escultura, es un acto voluntario la interpretación del espectador, pero yo cada vez que veo una escultura mexicana, veo mi trabajo, insiste quien inició una gira por Latinoamérica; antes de México, expuso en Brasil.

En suma, planea traer desde París 10 piezas gigantes que hagan un recuento de su trayectoria, al tiempo que denoten las conexiones con lo mexicano. Así se podrán ver ángeles deformados, cuerpos humanos alterados, esqueletos y pirámides de hojas de metal con figuras de hombres impresas.

Lo característico de las esculturas de Hourdé, a veces de bronce, acero, papel y otras de restos animales, es la sutilidad para enunciar sus preocupaciones personales; como el narcisismo, la muerte o la religión. Y asegura que juega en la abstracción como un mecanismo para acercarse a entornos difíciles y colocar dentro su pensamiento hecho obra; por ejemplo, cuando colocó en la Chapelle una montaña de 400 toneladas de placas de acero con dibujos de figuras humanas amorfas.

Sus esculturas, advierte, no deben leerse como representaciones de una realidad, no lo son. Al contrario, están ubicadas en el limbo de sus emociones:

Utilizo personajes bíblicos o figuras humanas de tamaño natural incluso más grandes para después meter las figuras en situaciones que están en un mundo ficticio donde las otras personas pueden reconocerse, la idea es que uno se identifique a sí mismo al ver las piezas.

Por Sonia Ávila

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