“Escribo sobre el deseo, no el amor”

El autor de Llámame por tu nombre vuelve con Variaciones enigma, donde explora cinco formas de relacionarse con la pasión

Su primera novela, Llámame por mi tu nombre fue considerada Mejor Libro del Año por Publishers Weekly y The Washington Post. Foto: Especial
Su primera novela, Llámame por mi tu nombre fue considerada Mejor Libro del Año por Publishers Weekly y The Washington Post. Foto: Especial

Escribir sobre el deseo, el sexo y el erotismo resulta sencillo al novelista André Aciman (Alejandría, 1951), porque del amor lo desconoce todo. De hecho, asegura en entrevista con El Heraldo de México, son escasas las personas que saben a ciencia cierta qué es amar; en cambio no hay quien no haya sentido el deseo por otra.

Convencido de ello, el autor –quien ha desarrollado su carrera literaria en Estados Unidos– se centra en construir historias de jóvenes hambrientos por vivir lo que creen es amor, pero en realidad se trata de deseo puro. Lo hizo con su primera novela Llámame por tu nombre (2007), que se convirtió en un éxito en el cine en 2017, y ahora vuelve con Variaciones enigma (Alfaguara)

Se trata del relato de Paul, un joven que explora en cinco diferentes formas las relaciones con otros, mujeres u hombres, desde su infancia en Italia, hasta su adolescencia en EU. El enigma de no saber a qué se enfrenta en cada encuentro guía una narrativa tan erótica, como nostálgica, aunque el escritor asegura no escribir desde la añoranza, sino desde el deseo.

Paul es un joven que no sabe nada acerca del sexo, no sabe qué hace la gente o qué quiere, lo único que sabe es que algo le está sucediendo y que no puede explicarlo. Eso es lo que sucede con el amor, aunque no sabes qué es, es una condición que te sucede, comenta el novelista.

En Variaciones enigma, advierte Aciman, el lector se encontrará poco con acciones. Predomina el pensamiento del protagonista: miedo, inseguridad, curiosidad, ansiedad y deseo de explorar mundos nuevos. Desde el clásico amorío de verano en la playa, hasta la experiencia erótica con un adulto. La narración permite entrar a lo más profundo de la mente de Paul en un intento por develar su identidad, el verdadero enigma, explica.

Paul tiene una curiosidad activa, hay mucha inseguridad en mis personajes, pero es cierto que ellos están hambrientos de vida. Tienen miedo, son inseguros, pero también tiene hambre por vivir, refiere el también autor de Ocho noches blancas.

El lector podría señalar vínculos del protagonista con la vida personal del autor, pero Aciman aclara no es una historia biográfica, sino la materialización de las voces que lleva dentro: Desde el momento que empiezo a escribir sobre los personajes me convierto en ellos. Como escritor empiezo a sentir lo que ellos sienten, a desear lo que ellos desean. La imaginación no puede detenerse. Se convierten en la persona que quieras ser. Son las voces que tengo en la cabeza, mis voces.

Aciman tiene origen en una familia judía sefardí que primero emigró a Italia y después a Estados Unidos. A sus 68 años, si bien sus voces interiores del hablan de deseo y erotismo, comparte tiempo con sus hijos, su esposa, sus alumnos. Ha sido profesor de Escritura Creativa en el Bard College en Nueva York y en la universidad de Princeton.

Como novelista, Aciman se identifica con la literatura erótica, aunque también es ensayista y estudioso de la obra de Marcel Proust.

Por Sonia Ávila

mfrp

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