Desnuda a dictadores

Durante la presentación de Tiempos recios, que relata el golpe militar que acabó en 1954 con un gobierno democrático en Guatemala, Vargas Llosa dijo que nuestra responsabilidad en el fracaso de Latinoamérica es gigante

Árbenz era un presidente elegido democráticamente que buscó modernizar a Guatemala, pero en plena Guerra Fría. Foto: Heraldo de México
Árbenz era un presidente elegido democráticamente que buscó modernizar a Guatemala, pero en plena Guerra Fría. Foto: Heraldo de México

El escritor peruano Mario Vargas Llosa presentó ayer su novela Tiempos recios (Alfaguara), una nueva mirada a la historia latinoamericana que aborda el golpe de Estado en Guatemala a mediados de 1950, y que marcó el devenir de la región por décadas.

Mezclando historia y ficción, al igual que en La Fiesta del Chivo (2000) con la que comparte personajes, el libro desnuda la cara más anticuada y retrógrada de una América Latina de las dictaduras que afortunadamente van desapareciendo, indicó el autor de 83 años.

Fue en una cena, hace unos tres años en República Dominicana, cuando un conocido le dijo que tenía una historia que contarle para que escribiera una novela. Se trataba de la implicación del general Trujillo –el dictador dominicano que protagonizó su novela La fiesta del Chivo– en la caída de Jacobo Árbenz y cómo apoyó el golpe militar de Carlos Castillo Armas, para tres años después implicarse en el asesinato de este último.

En su libro hay muchos hechos históricos y dónde había blancos, vacíos o controversia he puesto la imaginación, y asegura que en los detalles, la libertad del novelista debe ser total. E insistió en que su obra es una novela, no un libro de historia.

Pero investigó mucho porque hay que investigar para poder mentir con conocimiento de causa, señaló el autor peruano-español. Es una historia que expone una América Latina odiosa, detestable, de dictadores, de violencia política, agregó.

Un país, salvo casos excepcionales, no se jode en un día, dijo, haciendo alusión a la famosa pregunta del libro Conversación en La Catedral, ¿En qué momento se había jodido el Perú?. Señaló que América Latina ha vivido un largo proceso en el que ha perdido oportunidades, empezando por una independencia mal hecha en la que las ansias de poder frustraron el sueño libertador de Simón Bolívar.

América Latina se ha resignado a la democracia, ha entendido que es la forma de dar batalla, señaló. Ya no hay dictaduras militares de ese tipo, hoy tenemos otras que son ideológicas, como Cuba o Venezuela. Y tenemos democracias imperfectas, porque son muy corruptas, porque hay mucha demagogia, y porque el populismo también causa estragos.

El golpe de Estado en Guatemala, en tiempos de la Guerra Fría, tuvo una enorme repercusión en toda Latinoamérica. Y –recordó el escritor– fue dramático porque Jacobo Árbenz, que quería imitar para su país la democracia de EU fue acusado de ser un agente soviético.

El golpe de Estado contra este presidente, que no era comunista, sino anticomunista, insistió, llevó a jóvenes de Latinoamérica, yo entre ellos, a pensar que la democracia era imposible y que había que buscar el paraíso comunista: eso nos retrasó medio siglo. Por ello, el Premio Nobel de Literatura dijo que es una obligación reivindicar la figura de Árbenz.

El laureado escritor dijo sentir hoy más inseguridad a la hora de enfrentarse a la máquina de escribir:

No sé si es la presión de no decepcionar a su público, o el encerrarse uno con sus fantasmas que hacen que uno nunca esté seguro, pero escribir es la hora del pánico, y también un momento de satisfacción, cuando uno descubre una puerta que le abre la historia en una dirección que no sospechaba.

Por Redacción de El Heraldo de México

eadp

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