Desatino destruir la casa del apartado

Luego de dar a conocer una auditoría que detectó irregularidades por 124 mdp, repasamos los desencuentros que ha ocasionado el edificio

 USO. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura se hicieron cargo del edificio. Foto: Pablo Salazar Solíz
USO. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura se hicieron cargo del edificio. Foto: Pablo Salazar Solíz

Creo que es un desatino que la propia Secretaría de Cultura destruya el espacio donde se origina la necesidad de proteger el patrimonio cultural de México, que fue la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, dijo la arqueóloga Elsa Hernández Pons. La especialista participó, en la década de los 90, en una de las tres rehabilitaciones que la Casa del Marqués del Apartado ha tenido en menos de 30 años.

La última fue el año pasado y, de acuerdo con los resultados de una auditoría dada a conocer por El Heraldo de México, dejó inhabitable el inmueble construido por Manuel Tolsá.

La misma Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, que encabezaba Raúl Delgado Lamas, en la administración anterior de María Cristina García Cepeda, dejó a medias las obras para instalar lo que sería El Apartado, Museo Laboratorio, y un caos financiero en el que el Órgano Interno de Control ha pedido aclarar el destino de al menos 114 millones de los 149 millones 916 mil pesos, que la Secretaría de Hacienda liberó el 13 de julio de 2018 para el proyecto.

Hace dos años, Hernández Pons y otros especialistas, denunciaron las intenciones de la dependencia para sacar del edificio el Archivo Técnico de Arqueología y trasladarlo a un inmueble en San Ángel, que consideraron inapropiado por sus condiciones físicas y su ubicación.

Entonces, la secretaría mantuvo en secreto el proyecto que había encargado al ex director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Sergio Raúl Arroyo. Otro funcionario, explicó Hernández Pons, estuvo al tanto de los planes que ahora mantienen el inmueble cerrado e inhabitable: se trata del actual director de Sitios y Monumentos, Arturo Balandrano, quien en 2017 debió autorizar y conocer el proyecto siendo Coordinador Nacional de Monumentos Históricos del INAH.

Balandrano tiene doble responsabilidad, tanto en su actual cargo, como con la anterior porque, como es un edificio histórico, el INAH tuvo la responsabilidad de supervisar, dijo la especialista. Desde la publicación de los resultados de la auditoría 1/2019, este diario ha solicitado la versión de la dirección a cargo de Balandrano, sin obtener respuesta.

Hernández Pons expresó que al permitir las obras, se ignoró la historia del edificio. Hacia la mitad del siglo XVIII, José Francisco de Fagoaga y Arozqueta encargó a Manuel Tolsá la adecuación de la casa aún se levantó sobre los vestigios arqueológicos de lo que fue el Templo Mayor; en 1900, el gobierno la compró por 220 mil pesos. En 1902, el capitán de ingenieros Porfirio Díaz hijo, le hizo adecuaciones para instalar ahí las secretarías de Instrucción Pública y Bellas Artes y la de Justicia.

En 2007, una nueva inversión se destinó a la Casa del Marqués del Apartado, entonces se aseguró que las oficinas centrales del INAH tendrían ahí su sede; el plan jamás se ejecutó y se ocupó como oficinas del FONCA y sede del Archivo Técnico, hasta 2017 cuando iniciaron los trabajos que hoy lo mantienen cerrado y en la incertidumbre.


Fue construida en el siglo XVIII por Manuel Tolsá. Foto: Pablo Salazar Solíz

 

Por: Luis Carlos Sánchez

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