De Llano brinca en el tiempo con El Orbix

El productor comparte con sus lectores "presentes y futuros" una aventura narrativa que concentra su historia y algunas de sus preocupaciones éticas en su libro

LOGRO. El autor
comparte el libro que
llevaba años pensando. Foto:  PABLO SALAZAR SOLIS
LOGRO. El autor comparte el libro que llevaba años pensando. Foto: PABLO SALAZAR SOLIS

Ciencia fusión, es el término acuñado por Luis de Llano para definir la unión entre la ciencia ficción y la realidad aumentada por efecto de la tecnología. Este concepto es la base de la narrativa de fantasía tecnológica que el productor explora en su faceta de escritor en su novela El Orbix.

Él busca hacer una propuesta positiva: No quiero dibujar un futuro apocalíptico: hay esperanza, es una mitología creada . Hasta tiene un glosario.

El autor considera que su libro es Un relato de luz, pero también de oscuridad: un recorrido por el presente, el ayer y el mañana en el que estamos coincidiendo e interactuando las distintas generaciones que navegamos hoy por la curva del tiempo, en el mismo espacio.

Aunque, como todo mundo, Orbix tiene un lado oscuro, no es un relato convencional donde hay un bueno y un malo, es la historia de un hombre en un futuro imaginado a voluntad.

El Orbix, este artefacto del futuro, funciona en la historia como puente entre las anécdotas personales del pasado del protagonista, y el presente narrativo (año 2035) que es el futuro para los lectores .

A través del Orbix, el personaje participa en un pasado que se desdobla en posibilidades limitadas sólo por la imaginación del autor.

El pretexto es el cumpleaños del Luis de Llano del futuro: Hoy que cumplo 100 años, quiero celebrar la vida compartiendo el espacio y el tiempo del siglo XX, visto a través del retrovisor de mi memoria y de las anécdotas que mis contemporáneos de varias generaciones me platicaron, la ciencia ficción auguró y la tecnología transformó en realidad.

No es tan contradictorio como parece; la plataforma futurista desde donde se despliega la historia le permite elaborar mitos alrededor de los momentos capitales de la sociedad mexicana en las décadas pasadas. Es el caso del capítulo: Viaje al Valle del Silencio. Los archivos perdidos de Avándaro 71. Donde, en el futuro, se logra la recuperación de las cintas grabadas en el festival y se reconstruye lo que pasó durante esos dos días.

A través de sus 295 páginas, Luis de Llano elabora un universo mexicano y personal que está ubicado en la Ciudad de México: la Gran Tech-noxtitlán; un mundo con sus propias reglas donde el autor redefine los conceptos y los objetos tecnológicos que nos rodean. Luis de Llano aprovecha la historia para compartir sus hallazgos y reflexiones sobre la historia produciendo un relato ágil, a la manera de una composición fílmica que deja ver la cultura visual de este hombre que, entre otras cosas, también escribe.

 

PROYECTO. Leyó los ejes temáticos de la novela. Foto: PABLO SALAZAR SOLIS

Por CARMEN SÁNCHEZ

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