Cumple 30 años el Templo Mayor

El museo abrirá este año una muestra retrospectiva con las piezas y hallazgos más importantes del espacio histórico

Escultura de Tlaltecuhtli. CIUARTOSCURO.
Escultura de Tlaltecuhtli. CIUARTOSCURO.

El Museo del Templo Mayor nació hace 30 años para exponer las piezas sagradas del principal recinto ceremonial de Tenochtitlán.

Su inauguración, el 12 de octubre de 1987, cobijó los principales hallazgos ubicados entre 1978 y 1982 en esa zona, los cuales se hicieron bajo la dirección del arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, mismos que este año se expondrán en una retrospectiva especial para celebrar sus primeras tres décadas.

Los objetivos del Museo han sido desde sus inicios investigar, difundir, conservar y proteger el patrimonio prehispánico y colonial de México.

Este museo tendrá un nuevo acceso a la zona arqueológica del Templo Mayor del Templo Mayor, lo que permitirá a los visitantes presenciar uno de los más recientes descubrimientos: el Cuauhxicalco (mencionado en las fuentes históricas como lugar de enterramientos de tlatoanis varios mexicas), un edificio circular de 16 metros de diámetro decorado con cabezas de serpientes, así lo dio a conocer hace unas semanas Eduardo Matos Moctezuma, coordinador de los trabajos en el Templo Mayor.

A principios de año, Patricia Ledesma Bouchan, directora del museo, anunció que para festejar las tres décadas del espacio se tiene preparada una retrospectiva a

partir de las excavaciones e investigaciones de los arqueólogos que trabajan en el museo y que son quienes han dado su vida y esfuerzo para que este recinto sea uno de los más importantes a nivel nacional e internacional.

Las autoridades del museo anunciarán el programa oficial del aniversario el próximo 15 de octubre.

 

Analizan sacrificio de los mexicas

La práctica del sacrificio humano entre el pueblo mexica es una verdad irrefutable, aclara la arqueóloga Ximena Chávez Balderas. Sin embargo, los descubrimientos realizados desde hace poco más de un siglo difieren en cantidades, significados y técnicas empleadas en estos rituales descritos por los conquistadores y frailes españoles en sus crónicas.

 

Mediante el análisis de materiales óseos recuperados en el Templo Mayor de la antigua Tenochtitlan, Chávez Balderas se ha convertido en una de las principales especialistas sobre el fenómeno sacrificial en la cultura mexica. En esencia, el acto de sacrificar significa hacer sagrado, convertir un ser humano o un animal en un medio de comunicación con lo sagrado, a partir de su destrucción, menciona como una nota al margen de su nueva publicación, basada en la investigación por la que obtuvo en 2013 el Premio INAH Javier Romero Molina, a la Mejor Tesis de Maestría en Antropología Física.

 

El objeto de análisis del libro Sacrificio humano y tratamientos postsacrificiales en el Templo Mayor de Tenochtitlan, editado por el INAH, son 99 individuos decapitados y dos infantes recuperados en 26 ofrendas y en el relleno constructivo de esta edificación, principalmente en la plataforma que correspondía al adoratorio del dios de la guerra, Huitzilopochtli, y algunos procedentes de la plaza principal frente a éste.

 

En realidad tenemos los restos de pocas victimas sacrificiales porque el Templo Mayor no fue concebido como el lugar de enterramiento para todas las víctimas, sólo algunas eran llevadas al edificio durante ceremonias específicas; por ejemplo, para consagrarlo durante su inauguración o alguna ampliación. Las cabezas cercenadas se enterraban casi de inmediato a la decapitación, aún con las vértebras cervicales articuladas.

 

Por Scarlett Lindero

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