Comienzan los festejos de Bauhaus

Alemania recuerda, con actos en diversas ciudades, la creación de la escuela que en su breve historia propició una revolución en el arte, el diseño y la arquitectura

Los
proyectos tienen
que ver con el ideal
de integración de
todas las artes. FOTO: EFE
Los proyectos tienen que ver con el ideal de integración de todas las artes. FOTO: EFE

Pensar el mundo es el lema del programa de las conmemoraciones, recuperando así lo que era la esencia del trabajo de Bauhaus, la escuela fundada por Walter Gropius y Henry van der Velde en 1919 en Weimar.

Las celebraciones se inician con un festival en las Academia de las Artes en Berlín, que durará hasta el 24 de enero, con conciertos, instalaciones y teatro.

Después, durante todo el año, habrá otros actos en diversas ciudades con exposiciones, conciertos, debates y conferencias en torno al legado de la Bauhaus.

En el programa de las celebraciones destaca una ruta que pasa por 100 lugares en todo el país en los que se observan las huellas que dejó.

 

No queríamos una celebración meramente históricas, sino mostrar lo que ha dejado la Bauhaus, dijo Christian Bodach, de la asociación de instituciones relacionadas con la Bauhaus.

Uno de los propósitos de Gropius y Van der Welde era integrar el arte puro a las artes aplicadas, como la arquitectura y el diseño. Entre 1919 y 1925, la escuela tuvo su sede en Weimar, entre 1925 y 1932 en Dessau, y entre 1932 y 1933 en Berlín, donde finalmente tuvo que disolverse debido a la persecución nazi.

 

El festival no se limita a rendir homenaje a los grandes maestros que pasaron por la escuela, entre los que cabe destacar a artistas como Paul Klee o Wassily Kandinsky o arquitectos como Mies van der Rohe, sino que procura traer las enseñanzas de la escuela al presente y desarrollarlas en diversos proyectos.

¿Cómo suena la Bauhaus?, es, por ejemplo, la pregunta de la que ha partido el pianista Michael Wollny para realizar una composición musical, que se estrenó durante la inauguración.

La idea que atraviesa la mayoría de los proyectos tiene que ver con el ideal de integración de todas las artes, con el que soñaba Gropius.

 

Gropius, cuando pensaba en la obra de arte total, pensaba en la arquitectura. El último fin de toda actividad plástica es la arquitectura, escribió en el manifiesto de la escuela. Su programa era devolverle al arte su sentido práctico y a la vida práctica su sentido artístico, que veía perdido por la industrialización y la producción en serie.

La idea de la obra de arte total, en la que Gropius se imaginaba un edificio, sin embargo, tiene hoy en los que tratan de abrevar de sus enseñanzas también otras expresiones que van desde el teatro hasta las intervenciones urbanas.

Durante los años de su existencia, la Bauhaus fue considerada como una institución de izquierda e internacionalista, rechazada por los partidos de derechas. En 1925 la escuela, que sufrió un recorte de 50 por ciento de su presupuesto por parte del gobierno regional conservador de Turingia, dejó Weimar y se trasladó a Dessau.

Más tarde, tras el triunfo del Partido Nazi en las elecciones de Dessau, la escuela tuvo que dejar esa ciudad con destino a Berlín, donde viviría su último año.

La dimensión política de la Bauhaus es uno de los temas que se abordará en algunos de los actos, como un debate que se celebrará en Weimar el 30 de enero.

La idea de una arquitectura social –con viviendas bellas y accesibles– es una con las que se asocia el mito de la Bauhaus.

Hay también imágenes icónicas que se asocian a la escuela como los techos planos -que la derecha consideraba contrarios al espíritu alemán- las casas blancasllenas de cristales que daban una impresión de transparencia, y sillas y lámparas que prometen funcionalidad.

POR REDACCIÓN

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