Combaten la trata con educación

Desde hace cinco años, Vladimir Peña y Yara Guerrero trabajan con niños y jóvenes para prevenir que sean víctimas de delitos de trata

La violencia es un factor más grave que la pobreza para que las
jóvenes sean víctimas. ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO
La violencia es un factor más grave que la pobreza para que las jóvenes sean víctimas. ILUSTRACIÓN: NORBERTO CARRASCO

Vladimir Peña, maestro y comunicólogo que encabeza la iniciativa, Ni Princesas ni Superhéroes es enfático cuando explica el programa: Más que dar a conocer qué es la trata, nos interesa que las personas sepan cuáles son las actividades delictivas que la caracterizan y que ponen en peligro a niños y jóvenes.

Él y su compañera, la actriz Yara Guerrero, son los responsables de este modelo preventivo y de colaboración con diversas instancias, que surgió del interés que compartimos por la problemática de violencia que hay en el país.

Aunque los riesgos que acechan a niños y jóvenes son conocidos, no hay políticas públicas que desarrollen una propuesta para que la sociedad conozca y prevenga delitos como la trata.

Apostaron por la escuela como la instancia mediadora para hacer contacto, de ahí extenderse a las familias y luego a las comunidades. Es una manera de hacer que los padres le entren a todo, que se involucren. Es importante porque piensan que los delitos están lejos de su entorno, lo que los hace vulnerables, pero cuando se pasan la voz para tomar medidas preventivas, tan simples como hacer una cartilla de identidad para los niños, la comunidad entera se moviliza, advierte Guerrero.

Su carta de presentación es la plataforma web afiliada a la red del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), que está formada por especialistas multidisciplinarios de la educación, quienes comparten proyectos basados en los programas oficiales.

En la página de la iniciativa, www.niprincesasnisuperheroes.net están disponibles más de 500 videos y herramientas didácticas de un programa en cuatro módulos. Los contenidos son para padres y educadores y de acuerdo con la edad de los niños. Hay dinámicas grupales, lecturas y temas de discusión. Nadie nos paga el desarrollo de los materiales, la plataforma la mantenemos nosotros porque nos da autonomía de contenido, señaló Peña.

Invitados por las escuelas, Vladimir y Yara van a las localidades a dar talleres que ellos mismos desarrollan, para amplificar los contenidos de la plataforma.

Son prácticas vivenciales que incluyen videos, canciones, bailes; los jóvenes opinan, exponen sus casos y preguntan. Se presentan a grupos de distintos grados escolares: En Mazatlán, Sinaloa, y Chignahuapan, Puebla, están comprometidos con el proceso, han visto un cambio en los jóvenes a partir de nuestro trabajo: ya no se expresan en términos machistas, cooperan, se respetan. No es magia, es efecto del enfoque de derechos humanos y de la perspectiva de género.

Con su trabajo buscan construir puentes socioemocionales para crear identidad porque, consideran, las emociones se construyen en sociedad no en soledad y de lo que se trata es de evitar el aislamiento del buleado o de la golpeada, explica Peña.

¿Cómo llegamos al punto de normalizar la violencia?

Somos muy permisivos como sociedad; no hemos reaccionado. Cargamos a los niños con símbolos que no les corresponden, como el caso de la hipersexualización.

Por CARMEN SÁNCHEZ

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
ArtesAPERTURA. El lunes abre al público la muestra en
el Centro Cultural del México Contemporáneo.  Foto: Víctor Gahbler.

En ruta hacia el Snte