¿Qué pasó el miércoles 24 de marzo de 1982 en la Cineteca Nacional?

Pasaron décadas para que se construyera una Cineteca Nacional y la tarde del 24 de marzo de 1982 pareció que llegaría al fin de su historia

La Cineteca Nacional inaugurada en 1974. Foto: Twitter @GADIAN84.

Era una tarde normal la del 24 de marzo de 1982 en la Cineteca Nacional, ubicada en aquel momento en la esquina de las avenidas Tlalpan y Churubusco, cuando un terrible incendio terminó con la vida de varias personas y la estructura del nuevo edificio.

Hasta la fecha se desconoce con claridad el origen del incendio, el número de víctimas ni los responsables por lo que sucedió en las instalaciones de la casi nueva Cineteca Nacional, aunque fue uno de los momentos más terribles para la población que asistió ese miércoles a la casa del séptimo arte en el Distrito Federal y para el cine mexicano.


Los orígenes de la Cineteca Nacional

Para entender lo que sucedió ese miércoles 24 de marzo de 1982, debemos remontarnos un poco a los orígenes de la Cineteca Nacional. Por muchos años, la Constitución Política de México había establecido la creación de esta institución; sin embargo, fue hasta el sexenio de Luis Echeverría que se construyó.

El proyecto fue avalado por Rodolfo Echeverría, hermano del presidente de la República y director del Banco Nacional Cinematográfico (BNC), por lo que el 17 de enero de 1974 fue inaugurada la Cineteca Nacional en una flamante construcción que aprovechó la estructura de unos viejos estudios de grabación en los Estudios Churubusco.

A partir de entonces, los mexicanos tenían un lugar que no sólo exhibía películas que no tenían espacios en la cartelera comercial, sino que también daba lugar al cine mexicano y a su investigación.

Sin embargo, el escenario se transformó con el cambio de sexenio y cuando entró José López Portillo en 1976, nombró a su hermana Margarita la máxima autoridad de los medios audiovisuales con la recién creada Radio, Televisión y Cinematografía (RTC).


El papel de Margarita López Portillo

Margarita López Portillo fue señalada por la comunidad cinematográfica y duramente criticada por las medidas que adoptó, pues comenzó a eliminar apoyos a la producción, exhibición y distribución, además de desmantelar poco a poco el andamiaje del Estado a favor del cine nacional.

Durante su administración ocurrió el siniestro de aquel miércoles, del cual se guarda poca memoria periodística, ya que la RTC controlaba toda la información oficial.


El incendio en la Cineteca Nacional

Eran alrededor de las 15:30 horas del 24 de marzo de 1982, en la Sala Fernando de Fuentes se estaba exhibiendo La tierra de la gran promesa, de Andrzej Wajda, cuando los trabajadores de la Cineteca Nacional se percataron de la presencia de humo, por lo que alertaron a la gente que se encontraba en las oficinas y en la sala y llamaron a los bomberos.

Al llegar los cuerpos de auxilio, decidieron desalojar por completo la Cineteca Nacional cuando ocurrió una explosión, supuestamente causada por material fílmico con base en nitrato de celulosa que se encontraba en las bóvedas en la parte más baja del edificio.

La Cineteca Nacional ardió durante 16 horas sin que los bomberos lograran extinguir las llamas. Algunos heridos fueron llevados de inmediato a los hospitales cercanos, mientras los asistentes observaban el terrible escenario. A pesar de ello, la hermana del presidente fue señalada por diversos miembros de la comunidad como la presunta responsable del accidente y si no, sí por lo menos de la falta de formalidad para instruir una correcta investigación.


Controversia y reconstrucción

Nunca se supo con exactitud el número de víctimas ni la pérdida del material. El incendio también acabó con expedientes de cintas y con rollos de películas mexicanas que nunca se recuperaron. Por un lado, a pocos días de ocurrido el siniestro, Margarita López Portillo mandó tirar la estructura y con ello, se perdieron las pistas para realizar la investigación.

Tampoco se supo qué archivos o filmes había, porque para esa fecha se había dejado de realizar el registro de las cintas que ingresaban a las bóvedas. Y lo peor es que nunca se supo el origen, pues se especulaba que había iniciado en las bóvedas, aunque de acuerdo con los arquitectos no habría posibilidad de que eso ocurriera, mientras que otros lo adjudicaron a un corto circuito, lo que tampoco explicaba la forma en la que el incendio corriera al sótano.

Al final, la Cineteca Nacional que habría tenido que esperar décadas para su creación, en 1982 estuvo a punto de desaparecer, aunque por fortuna la comunidad cinematográfica se unió y lograron recuperar parte de la memoria del cine nacional con donaciones de cineastas, productores e instituciones varias. Además, se compró un nuevo terreno ubicado en el pueblo de Xoco donde ahora, la Cineteca Nacional se fortalece y crece su fama como uno de los espacios más importantes para el cine no sólo en México, sino en el mundo.

Por: Redacción Digital El Heraldo de México

AAF

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