Arte contra la modernidad

"Memorias del subdesarrollo" explora 30 años de historia de las expresionas artísticas ante el crecimiento capital y económico de América Latina

FOTO: Especial
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Esta bienal es un lujo que un país subdesarrollado no se debe dar, reza la leyenda escrita sobre una manta de seda que realizó Beatriz González, en 1981, para la cuarta edición de la Bienal de Arte en Medellín, Colombia, en ella logró captar un mensaje que reflejó el sentir de una generación de artistas ante el ideal de desarrollo y crecimiento de Latinoamérica, principalmente, en la época de los 60.

Ese es el eje principal de la exposición Memorias del subdesarrollo: el giro descolonial en al arte de América Latina, la cual se presenta hasta de septiembre en el Museo Jumex, con más de 400 obras de distintos artistas que cuestionaron los modelos culturales y estéticos que imperaron en esa época, frente a las expresiones populares y los problemas sociales que atravesaban estos países, como las dictaduras que azotaron a Chile y Argentina.

 

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En una de las fotografías que componen la obra se observa a un grupo de personas esperando el camión en la banqueta porque no hay autobuses, y, de fondo, una construcción arquitectónica modernista, ese contraste es el que se refleja en las piezas de la muestra.

O los letreros del artista visual Alberto Jaar, que se instalaron en las calles de Chile con la pregunta ¿Es usted feliz?, Jaar lanzaba esta pregunta en plena dictadura militar, orquestada por Estados Unidos y Pinochet. O los Jabones para diferentes clases sociales (1981), de Alfredo Portillo, que crítica las características de los productos que usan las clases populares y la burguesía

También están los collages de Guillermo Deisler, en donde la publicidad de marcas comerciales contrasta con fotografías de niños marcados por la hambruna. Sobre esta desigualdad se presenta al principio de la muestra un manifiesto de Glauber Rocha, padre del Novo Cinema, de Brasil.

El hambre de América Latina no es solo un síntoma alarmante: es el nervio de nuestra sociedad. Nuestra originalidad es nuestra hambre y nuestra mayor miseria es que esta hambre siendo sentida, no es comprendida. Al observador europeo, los procesos de creación artística del mundo subdesarrollado solo le interesan en la medida en que satisfagan su nostalgia de primitivismo, según se lee en el texto La estética del hambre.

La exhibición está conformada manifiestos, arte correo, fotografías, instalaciones y mapas, como el de Juan Downey, Map of Chile Anaconda (1975) en el que participa Monty, una pitón que hace alusión a los intereses de la empresa minera estadounidense Anaconda Copper Mining Company en Chile, cuyos accionistas, entre ellos, miembros de la familia Rockefeller, se vieron afectados por la nacionalización del cobre en 1971.

América Latina sigue siendo una colonia, y lo que lo diferencia del colonialismo de ayer, al actual es solamente la forma más perfecta del colonizador contemporáneo, dice el manifiesto de Rocha.

 

 

POR SCARLETT LINDERO

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