Alessio Brandolini, buscador de poesía clandestina

Brandolini a través de su editorial Fili d`Aquilone, ha encontrado en los escritores mexicanos darles voz a su poesía traduciéndolos al italiano

El escritor, poeta y editor, su verso es de libertad, no escribe por una necesidad de entregar un poema cada semana. Foto: Pablo Esparza
El escritor, poeta y editor, su verso es de libertad, no escribe por una necesidad de entregar un poema cada semana. Foto: Pablo Esparza

Alessio Brandolini, buscador de la poesía clandestina, a través de su editorial Fili d`Aquilone, ha encontrado en los escritores mexicanos darles voz a su poesía traduciéndolos al italiano, Miguel Maldonado, Lucero Alanis y Luis Armenta Malpica, han traspasado estas fronteras con sus obras.

Hay que buscar la poesía escondida, dar espacio a los poetas que no se conocen mucho, pero merecen la pena ser conocidos.

Escritor, poeta y editor, su verso es de libertad, no escribe por una necesidad de entregar un poema cada semana, paciente y sereno que da reposo a cada emoción construida con las palabras para dibujar en la página en blanco una imagen que transmita esa búsqueda profunda de lo que es el ser humano.

No es una carrera para ser poeta, por ejemplo en México existe lo de las becas y llegan a los 50 años viviendo de las becas, aquí había un poeta muy importante que se llamaba Sandro Penna, vivía en Roma en la pobreza casi total, arriesgó su vida porque era homosexual, en el periodo fascista, y el pudo haber tenido un buen sueldo, pero prefirió la poesía y estar más cerca de ella.

Como buen romano, Alessio se mueve en moto, identificado con el lobo, y no por ser solamente el símbolo de la Ciudad Eterna, sino por su libertad y esencia aislada , su último libro publicado en México se llamó En la mirada del lobo (2018), donde se notan los elementos de la naturaleza la búsqueda incesante de esa luz a pesar de las catástrofes que se puedan vivir en el interior de cada ser.

¿A quién está dirigida tu poesía?

Para mí la poesía es una necesidad, yo no pensaba nunca que podía ser poeta, soy hijo de campesinos y el único de la familia que ama la literatura, pero al final uno sigue lo que siente que puede darte más, con la revista, con los libros, aprendo mucho con este trabajo, humildad, acercarme a un poeta, conocerlo, me gusta hacer un trabajo de crítica-.

Sus primero años los vivió en el campo, en el pequeño pueblo de Monte Còmpatri, él quería viajar, y la única forma de hacerlo en ese tiempo fue a través de la literatura, más adelante se mudó a la ciudad de Roma donde trabajó como carabinero para poder pagar sus estudios.

En su tiempo libre lo aprovechaba para escribir sus primer libro que se llamó Poemas de la tierra, que hablan de esa vida en el campo, con su padre. Decidió enviar esta publicación a la Universidad de Florencia, donde es traducido al español para ser enviado al festival de literatura de Medellín, aquí comienza su cercanía con el idioma español.

En ese viaje, conocí a muchos poetas como José Emilio Pacheco y cuando regreso a Italia, decido hacer una revista, que aún sigue viviendo, su esencia es la búsqueda de la poesía, no sólo latinoamericana, eslovaca, rumana. Soy un buscador de poesía, cuando hago la traducción, es como si yo hiciera poesía, me gusta no sólo pensar en lo que yo escribo, también en los demás.

¿Cómo es tu proceso de escribir?

Mientras estoy leyendo un libro de narrativa, encuentro un par de palabras que me llaman la atención y comienzo a escribir, siempre tengo papel para escribir mis versos, después lo dejo un tiempo ahí, para mejorarlo, es un proceso muy largo, pueden pasar diez años para que un poema se termine, tiene que reposar, pero a veces se cruza con otro poema.

¿Qué buscas en un libro de poesía?

Busco un hilo conductor muy fuerte, aunque haya un poema muy bonito, si no va con el hilo, se puede quedar dos años, porque podría perder su fuerza, cada poema es un trozo único de cada poema.

¿En qué te inspiras, cómo ves al mundo?

Me gusta hablar con los árboles, con el cielo, el mar, la montaña, con todo, me gusta el campo, pero también la ciudad, saber la realidad en que vivimos, hablar con la gente, con los jóvenes, aquí en Roma como en ciudad de México, cómo nos comportamos, qué queremos, y me gusta que se refleje en mi poesía la realidad social.

No hay una manera de ser poeta, cada uno es a su manera, es importante que tenga un sentido, un hilo conductor, la capacidad de decir las cosas en pocas palabras.

El poeta mismo puede pasar de un poemario que hablo de campo, de mi padre, y hoy he escrito un libro distinto como es el último que he escrito, que un poemario difícil, pero un poeta tiene que arriesgarse.

Alessio Brandolini contempla la ciudad de Roma en silencio, con un maletín color negro, amante del alba y del silencio, escribía en Piazza Navonna a las seis de la mañana cuando no llegaban los turistas con sus cámaras a invadir el sueño de las fuentes, caminaba a Campo di fiori, mercado de tradición romana por las mañanas y seguir buscando esa respuesta de saberse quién es.

Nunca se termina de profundizar con la poesía, la poesía te lleva atrás o adelante, es un pozo sin fin, y me gusta perderme mucho, y que la poesía en la actualidad necesita un poco de empeño, de apartarse un poco, de volverlo a leer, ahora es más fácil conectarse al teléfono o ver una película, pero hay que seguir adelante.

¿Qué escritores admiras?

-Giacomo Leopardi, muy importante en mi vida, vino a Roma, tiene una fuerza en su pensamiento que se funde con la capacidad de ver las cosas, la poesía es una forma de pensar diferente, gran conocimiento del hombre, de sufrir en silencio sin tener que lamentarse de lo que pasaba en su persona, una fuerza ética-.

Juan Rulfo, lo veo como un poeta, creo que dentro de su narrativa hay mucha poesía, para mí es un maestro y su ética de ponerse humilde. Ramón López Velarde, me gusta su poesía, de gran corazón, la forma de vivir la poesía-.

¿Hay una carencia por el gusto de leer poesía en la actualidad?

-Me lamento por los jóvenes que casi no leen poesía porque se necesita mucha más atención que una novela, la poesía hay que leerla en voz alta, la poesía es música, en Grecia, el poeta trabajaba con música, leía su poesía acompañada con música, Dante o Petrarca buscaban esa sonoridad para que su poesía se quedara en el ambiente, mucha gente antes se sabía versos completos de la Divina Comedia, la música te va diciendo otras cosas a parte de lo que se está leyendo-

Alessio Brandolini no sólo piensa en su mundo interior y sus metáforas, ha emprendido una carrera para traducir a escritores y poetas de otras lenguas al italiano, un poeta que no sólo vive en él, su sensibilidad lo hace ser inclusivo con el mundo de la literatura para compartir lo que siente el mundo.

Por Pablo Esparza

lhp

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