“La corrupción está en el mundo entero”

La Vicepresidenta de Uruguay dijo a El Heraldo de México que conoce la valentía y valores del pueblo mexicano

Foto: Reuters
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Hay dos temas que la vicepresidenta de Uruguay, Lucía Topolansky no toca: su matrimonio con el ex presidente de Uruguay, José Mujica (llamado el rockstar de la política); y los 13 años que pasó en la cárcel por su militancia y activismo político con los Tupamaros.

De José Mujica no hablo, porque no tengo, ni encuentro las palabras para explicarlo. Si tuviera una buena pluma quizá podría expresarlo, pero no logro traducirlo en palabras, es algo muy personal, sutil, muy íntimo; lo que importa es que haya armonía en la familia; es mi compañero de militancia… y lo segundo: (sus 13 años en la cárcel, entre los 28 y 41 años, la tortura).  De eso no hablo, porque prefiero mirar hacia el futuro.

El que mira hacia atrás se queda quieto. El pasado paraliza. Uno tiene que vivir hacia adelante, pensar en nuevos proyectos y acumular experiencia. No fui madre porque para mi la militancia siempre fue lo primero.

Vivo en el acierto y el error, tengo 73 años y ya hice un montón de cosas en mi vida, he tratado de vivir al máximo, he intentado aprender con la suma de mi propia trayectoria, dijo desde Uruguay, a quien en su militancia se le conocía como Ana la guerrillera y también como La Tronca.

En entrevista con El Heraldo de México, que cumple un año en su nueva era, Lucía (que tiene una hermana gemela idéntica) es expansiva ante temas como narcotráfico, corrupción en América Latina, Donald Trump, Lula da Silva, legalización de la mariguana y México.

Lucía Topolansky, ex guerrillera, diputada y senadora, se transformó en la primera vicepresidenta de Uruguay, luego de que el 10 de septiembre de 2017 renunciara Raúl Fernando Sendic, acusado de corrupción.

Refirió que su puesto en la vicepresidencia fue producto de un aterrizaje forzoso, tras desempeñarse durante 17 años y medio como diputada por Montevideo y senadora, respectivamente.

Yo hubiera preferido que las circunstancias que me llevaron a la vicepresidencia no se hubieran dado (Raúl Sendic, renunció por un escándalo relacionado con el uso irregular de tarjetas corporativas, y de un título académico que no tenía).

Yo tenía otros planes, estaba por retirarme del Senado con causal jubilatoria, pero la vida me desafió de otra manera. En todo caso, en este relevo mi propósito fue que la institucionalidad no se viera afectada ni por un segundo.

Empecé a militar siendo muy joven y eso se convirtió en el eje de mi vida, la causa militante sigue siendo lo prioritario. Trataré de militar hasta el último día de mi vida (¡si la cabeza me da!) porque es mi razón de ser. Lo que importa es la militancia, sentenció Lucía, esposa de Jose Mujica.

La vicepresidenta es también agricultora en una finca en las afueras de Montevideo, lugar donde vive.

—¿Cuál es su opinión sobre los problemas de corrupción, los escándalos políticos en América Latina?¿Hay un desencanto de la política vinculado con la corrupción?

—La corrupción está en el mundo entero, no sólo en Latinoamérica. Hay que ver la corrupción en Norteamérica, en los países miembros de la Unión Europea. Más bien es un problema de nuestra era. La corrupción está ligada a los negocios, al narcotráfico, al negocio de las armas. Hay que ver lo que fue el caso Odebrecht.

El que se deja corromper es el político… (es un asunto complejo), por ejemplo, cada vez son más altos los costos de las campañas electorales y esto incide en la corrupción. Yo no creo en los líderes mágicos para nada, sino en la democracia de partidos; y en América Latina hay como un embate contra la democracia de partidos. Es una lástima que exista la corrupción, es una desgracia que tenemos que superar los países latinoamericanos y todos los países del mundo.

En mi país se han hecho leyes anticorrupción, atendemos constantemente ese tema. La corrupción en el mundo nos afecta también como país, Uruguay no es una burbuja, tenemos grandes fronteras con Brasil y Argentina, (países altamente complicados) y eso nos pega a nosotros también. Apoyo al compañero Lula que enfrenta las consecuencias de la pérdida de garantías democráticas, sin una sola prueba.

—Desde el Senado usted impulsó leyes como la legalización de la mariguana. ¿Es parte de la agenda progresista de Uruguay? ¿Cómo ha avanzado este tema en su país? ¿Lo recomendaría para México?

—Tuvimos problemas con la injerencia de los bancos norteamericanos que prohibieron al banco más grande de Uruguay abrir o tener cuentas vinculadas a las farmacias que venden mariguana legalmente, pero este problema ya se solucionó. Las incoherencias del mundo son atroces. Parece que Estados Unidos estuviera diciendo ‘dénle rienda suelta al narcotráfico’.

Lo que tenemos ahora es un registro de los consumidores uruguayos, los conocemos y los podemos ayudar para que las drogas dejen de ser un asunto clandestino. Tenemos que trabajar en todo el mundo con los consumidores porque de otro modo esto no va a terminar. La norma permitirá al Estado regular la importación, producción, distribución y venta de cannabis en nuestro país.

De esa forma, el gobierno uruguayo espera desincentivar el narcotráfico y administrar el consumo. No puedo sugerir. Si los mexicanos deciden que les sirve nuestro camino, me alegraré de haber podido servirles. Entiendo que su realidad es mucho más compleja de lo que yo pudiera ver desde el Sur.

—¿Cuál es su opinión sobre las próximas elecciones en México?

—México es un país al que le tengo un enorme afecto por su gran historia, y porque amparó a una gran cantidad de uruguayos cuando sobrevino la dictadura militar en Uruguay.

A mi me impacta que durante el proceso electoral en México ya haya más de 82 muertos; me impactan todos los periodistas muertos; el no esclarecimiento de los 43 estudiantes de Ayotzinapa… y que hacen que México –que es un país rico, con una gran cultura ancestral y una gente de una enorme amabilidad– esté metido en esta situación tan difícil. Tengo la esperanza –porque uno siempre tiene que creer en el ser humano– que México pueda reaccionar y encausar su futuro.

No sé quien ganará las próximas elecciones, pero quien las gane no lo va a tener fácil. Para hacer política hay que tenerle mucho amor a la causa y a la gente, porque no se hace política para un enriquecimiento personal. En el Frente Amplio tenemos una consigna que dice: ‘con razón y con corazón… tiene que haber razones y también mucho corazón en la política’. Conozco la valentía del pueblo mexicano y se que tienen valores que deben florecer.

POR CRISTINA PÉREZ-STADELMANN

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